martes, 7 de diciembre de 2010

¿Qué vas a pedir hoy?

Exprimir mi mente a costa de satisfacer mis cojudos deseos, caducar la sed de aquella idea que creía correría muchos kilómetros cargándome hacía todo lo que llamamos felicidad, sin considerar la confusión en la cual la involucraba y la sensación de culpabilidad con la que me ahogaba.
La orientación por las cuales oscilaba mi cerebro llevaba a mi tallarín cerebral por la complejidad de no querer entender la realidad (Es complejo hacer mucho y no tener nada), la ajena realidad en la cual me sumergí a fin de ensalzar mi tallarín por ensalzarlo, sin tener idea de su valoración comestible.
En el buffet de la vida, el jugo que brindaba mi mente y el tallarín que repartía mi cerebro eran depreciados por aquellos glotones e insensatos que no hacían más que consumirlos sin tener que degustarlos, significando para mi autocritica, como una simple y superficial necesidad, más que un buen y consciente cocinero.
Resulta que ahora exprimir mi mente a costa de no sentirme yo mismo, alborota cada una de mis células líquidas naturales. Ese “alboroto”, no es más que el ordenamiento por filas, columnas, colores, tamaños, que no hace más que convertirme en algo, más que diferente, pertinente a mi bebible realidad.
Resulta que el enredo de mi tallarín no es más importante que las salsas preparadas por ella, disponible en el buffet de la vida para aquellos prudentes degustadores siempre dispuestos a valorar el talento culinario de mi vida, que quiere involucrar lo saludable y sabroso, y que un gesto de felicidad no hacen más que sentirme el mejor cocinero del mundo.
En el menú de mi vida existe la más variada selección de platos debidamente preparados, expuestos sobre una mesa previos a un proceso de tiempo, sinceridad, consciencia, sobriedad y entraña. Ingredientes necesarios para la pertinente nutrición de la realidad.
Y aunque siendo honesto, estoy convencido que los platos no cambian, estoy seguro que mejoran o empeoran. Y en el gran buffet de la vida ¿Qué vas a pedir hoy?.




domingo, 31 de octubre de 2010

CHAU OCTUBRE

Ayer fue el último día de Octubre, se fue volando con y como los otros meses, y no es de sorprender, estoy acostumbrado a que el tiempo vuele. Y justo de eso quiero escribir, de costumbre. Octubre ha sido en resumen el mes de costumbre.

De muy niño creía que esto forma parte de la vida, ya sea porque mi mamá oía a Rocío Durcal, o porque he sido incapaz de cambiar las cosas sencillas.
Recuerdo las veces que mi madre me obligaba a comprar ropa de mayor talla, pues estaba en pleno desarrollo y era mejor adelantarnos a mi crecimiento, y la ropa de hoy me quede mañana. Pueden creer que hasta ahora conservo esos pantalones, es más, todos me quedan sueltos. Bueno, siempre era incomodo tener que ponerme esa ropa, no era de mi agrado, pero llegué a acostumbrarme, digamos que aprendí nuevamente a caminar. Un día, creo que a los catorce años, tuve la oportunidad de escoger mi ropa, y no la desaproveché, me compré lo que quise y la llevé a un matrimonio, fue la que usé, estuvo fuera de foco, sentí las miradas extrañas que fueron incomodas al comienzo, pero un par de minutos después, me acostumbré a ellas y estuve tranquilo.
Éste octubre tuve que vestir terno nuevamente, la verdad no me hice mucho problema para hacerlo, me acostumbré rápido al traje, y puede que ya haya aceptado vestirlo, lo que podemos llamar una maduración al vestir.

También cuando era pequeño, recuerdo muy bien las veces que mi papá estaba cerca y reprimía mi personalidad… aun más. Aquellos tiempos sabía que él era mi padre y que me quería, pero jamás me inspiró confianza, es más, pensaba que me vería extraño, temía no agradarle, era como si el poco tiempo que pasábamos juntos yo prefería que no piense en mí a que piense mal de mí, pero me acostumbré a eso y tranquilo.
Luego entré a una edad en la cual los cambios de personalidad inquietan tu cabeza y no se puede reprimir, y bueno aunque fue complicado expresarlo, al tiempo pude hacerlo, y ahora aunque soy prudente, trato de decir lo que pienso a mi padre, aunque nunca concordemos. Me he acostumbrado y estoy tranquilo.

Siguiendo con mi niñez, la vez que tuve que soportar aprender la coreografía para un baile costumbrista. Era un alumno sumiso, casi imperceptible, me agradaba serlo, pues no pretendía hacer amigos, pero cuando me eligieron para bailar frente al público escolar, fue algo que me asustó. Por las tardes nos sacaban de clase para practicar, era la único bueno, en fin, me acostumbré a los entrenamientos y entonces llegó el gran día, llegué temprano y preparado, y nos tocó salir. Me hacía la pichi, no lo niego, pero mirar al piso me ayudó a olvidarme del resto, así que hice mecánicamente lo que ensayamos y terminar, estaba forzado y lo sabía, así que asimilé eso y terminé sin ningún problema y tranquilo.
Éste octubre tuve que acostumbrarme a hacer algo para el público, la diferencia está en que no fui elegido, sino que brota por naturaleza, claro que recibí ayuda para hacerlo, confianza, la necesitaba apoyo que alguien creyera en mí, y que yo lo haga también. Y por todo eso me alenté a ser lo que yo quiero y a hacer cosas para los demás. En octubre me acostumbré a creerme un escritor y estoy tranquilo.

De pequeño también hacía predicciones y me acostumbraba a mis decisiones, recuerdo el colegio, un día normal la profesora decía, voy a tomar examen justo la otra semana. En el lapso entre noticia y el examen me la pasaba pensando en lo que le diría a mis padres por haber jalado el examen, es increíble mi negatividad, eso se convirtió en una constante, aceptar que todo saldrá mal y pensar con anticipación cómo debo reaccionar a algo que no ocurre. Bueno siempre fui así y me acostumbré a eso.

Hoy es el último día de octubre y no he cambiado lo último, sigo pensando en qué decir cuando las cosas salgan mal, me acostumbré y estoy tranquilo. Es triste eso, pero tengo la esperanza que como en las otras oportunidades, aparezca un poco de locura que me permita estar tranquilo teniendo lo que me agradaría. Pero estoy tranquilo. <3.











lunes, 4 de octubre de 2010

OCTUBRE (Para comenzar el mes)

Ya comenzó octubre y como es de costumbre, escribo en este blog para no olvidarme quien soy, bueno sufro una avanzada total que genera calmas externas en mi vida, no me quejo, no tengo problemas con nadie, nadie tiene problemas conmigo, ahora la tranquilidad social es permanente, en resumen matemático, la nulidad absoluta. Debo ser sincero y considerar que toda esta estabilidad, se debe al nuevo ego presente en mi entraña, llámenlo posesión, dependencia, lo que quieran, la verdad no me importa, y como el lema ese: Que se pudran los demás.

Los meses son indicadores de espacio. Hoy en octubre, asumo que estoy de pie en un lugar privilegiado, me late que el orden se apodera de mí, sé distinguir la realidad y la fantasía, hasta nostalgia he de sentir cuando pienso que no puedo combinarlas. Pero es mejor saberlo, eso dicen, eso digo, eso siento.

Mi cabeza sigue loca, sí, el hecho de volar no lo he perdido, sólo sé dónde vuelo, con qué vuelo, a pesar de ellos me sigo enredando, pero nada trágico. El aburrimiento sigue siendo una constante, me aburro a mí mismo. En cuanto a la pereza, es para toda la vida, sin embargo he podido hacer cosas producto a ella, el cuaderno, un pin, un llaverito, etc., etc.

De todas formas me sigo obsesionando con idea, con anhelos, con pensamientos, pero los guardo en una caja sin ningún problema, las vuelvo a consumir de vez en cuando, eso es divertido, sino pudiera volar no sería yo. Eso causa el problema, tú no eres el problema, mi cabeza de tallarín sí.

Hoy ya es octubre, y estoy feliz, intranquilo pero feliz.





miércoles, 8 de septiembre de 2010

COMO QUE CADA EMOCIÓN RASPA EL DIARIO VIVIR Y RECUERDAS QUE ERES HUMANO

Digamos que siempre recurro a ti para buscar ser... No siempre me siento valorado, ya sea porque mis palabras nunca son las adecuadas, mi cara no es la necesaria, o simplemente no sé nada de lo que digo o hago…francamente estoy cien por ciento seguro de las tres.

Estoy en constante búsqueda de tranquilidad, y contagiarla siempre que alguien pasa un mal rato, siendo o no mi culpa, siempre termino complicándola más. Nadie entiende mis buenas intenciones, o no funcionan, pero siempre, siempre termino destruido.

Los dolores de pecho entonces son constantes, el pecho siempre será mi debilidad, dentro, fuera, siempre lo será…y es una de las cosas por las cuales me considero sensible, vulnerable, imposible, mortal, inservible…etc.

La verdad nomenosprecio el dolor de otros, pero no creo ser capaz de ayudar a la gente, superar sus problemas, no me veo con ese don. Pero me veo cercano a la posibilidad de distraerlos…porque al fin y al cabo, al margen de lo que puedan estar pasando, pensando, sintiendo, los quiero tanto que soy capaz de humillarme para hacerlos reír.

Siempre he creído que algo o alguien no pueden ser solamente buenos, o pueden ser solamente malos. Cada caso y persona tiene detrás muchas cosas, como para resumirlas en sólo una…es injusto. Pero creo que por sobre eso está lo relajante. El estado más humano posible, la tranquilidad…la verdad no tengo idea de qué pueda ser o pueda significar, pero sé que la he sentido y me encantaría volver a sentirla y que todos la sientan también…pero la realidad siempre termina dándome una buena patada por el culo, y escupiéndome letras que forman…VETE A LA MIERDA.

Puede que jamás llegué a entender lo que pasa, puede que jamás llegué a conocer lo que realmente pasa, sólo sé que por sobre aprender todo eso, está mi búsqueda de estar bien con todos, contigo…dejando de lado lo que yo pueda pensar. Dejando de lado todo lo que podría pensar…dejando de lado lo que realmente quería, porque ya no lo quiero, quiero otras cosas, otra vida, otras personas. Quiero llegar a algo, sin preguntarme por qué o cómo…sólo quiero llegar y respirar la ansiada tranquilidad y si es con los que quiero y tomo de la mano…es probablemente la felicidad…y vuelven las patadas en el culo…

viernes, 3 de septiembre de 2010

Ya sea porque es una entrada más.

Parecer ser un día en el cual los respiros imposibles, de aquellos cadáveres apuñalados por el sistema sentimental, han vuelto a soplar mi cerebro.
Ya sea por inconsciencia, porque desde hace mucho venimos hablando normal, pero no hacemos nada más que lamentar y morder las ganas pasadas de materializar el polaroid. Definir ciertos conceptos, aconsejándonos, porque sabemos que pudimos usar estos, y desear poder encontrarnos en otra vida.

Ya sea por recordación, pues aunque breve, fue muy grato que hayas recordado, y que me hayas recordado aquella noche en el pastito, cuando el pigmeo guardián nos echó injustamente…y terminó con el jueguito medio loco, pero que recuerdas…

Ya sea por rutina, por una llamada telefónica que seguramente mañana no recordaré, porque mis dos letras como respuesta fueron el frío mental microscópico, y porque aunque no significa mucho que alguna vez lo hiciste.

Ya sea remordimiento, que me llevó a valorar lo que hiciste por mí, porque jamás pensé que alguien pudiera hacerlo, porque sembraste esperanza en mí, al menos por ahora, y con ella. Y aunque no sean las más relajantes pláticas, pero me siento tranquilo que podamos hacerlo, que pudieras entender la trascendencia que tienes.

Ya sea porque la persona de la cual realmente espero un tornado mental ha desaparecido, o bueno, hoy no ha existido la oportunidad de generar uno…porque sé que con su simple hola, me habría bastado para no tomarle importancia a… Nada, ya no importa, ha llegado.

miércoles, 11 de agosto de 2010

GRACIAS…VETE A LA MIERDA. (I)

Hoy nace "Gracias...vete a la mierda".
*Como "Literatura":
No es más que la narración del personaje principal acerca de todos lo momentos de su vida que le hicieron identificarse con el título de los pedacitos de novela.
*Como "Escritor":
Trato de ser lo más libre, divertido, ácido, irónico y serio posible, para quizá no parecer bueno o malo, sino divertido.
*Además:
En su mayoría las historias serán inventadas, pero si en alguna se pueda notar un parecido con la realidad, créanme que es sin ánimo de joder, menos con intención de hacer pública mi vida, muy por el contrario, espero que le puedan encontrar el lado divertido sin cuestionar la realidad.
Agradezco a cada uno de los que lean mi producción literaria, ya sea con agrado o desagrado, pero agradezco más a las personas que a pesar de ello, me motivan a seguir escribiendo.
Ahora puedes leer pendejo, ah...y gracias...vete a la mierda.

PRIMERAS LETRAS

Era el mes de Febrero, un verano de aquellos, ya saben… playa, helados, fútbol y mucha insolación. Detestaba la playa, pero era obligado a pasar la tarde con la familia en un balneario trujillano no muy lejos de mi casa. Siempre fui el último en llegar, y el primero en querer irse. Era yo un tonto niño aburrido que no le encontraba gracia ver arena, mar y sol al mismo tiempo, y que no le quedaba otra que explorar la enorme extensión de arena, para encontrar algo bueno… como un barco abandonado, o algo malo…como un amigo.

Así mis búsquedas se convirtieron en una rutina, diaria, semanal, y estaba condenado a buscar aquello que llenase mi vacío de diversión…así llegué a un pequeño cúmulo de arena, tomé mi palita y empecé a escavar con entusiasmo, entusiasmo que fue gratificado con el cadáver de un pelicano.

Aquel cuerpo putrefacto se convirtió en un tesoro para mí, todo los días lo visitaba, examinaba, incluso lo llevé a un lugar seguro, para que no se lo llevara nadie. Conforme más repugnante el pelicano, más significado tenía para mí, y más grande era la preocupación de mi madre ante mi repentino cambio de concepto sobre la playa.

Un miércoles por la mañana mi madre decide llevarme a la casa de una de sus viejas amigas, y hacer de mí, un niño normal, con amigos normales. La casa era enorme, adecuado para el trasero de la señora Beatriz, madre Paco, niño de mierda, de mi edad con tendencias megalómanas y cara rompible. Y así como llegué de obligado a la playa, fui obligado a tener mi primer amigo.

Paco se la pasaba todo el maldito día con su maletín lleno de quinientos mil colores, contando las propinas de sus cuarenta mil tíos maternos, y cantando sus épicos logros con otros tontos niños, mientras que yo farfullaba que se podía ir a las trescientas cincuenta mil mierdas. Cuando en eso llegó otra enorme señora con un contemporáneo niño, que se integro tímidamente al grupo.

Unas tres tazas de leche más tarde, Paco seguía con sus idiotas historias de cuando cazó al conejo de su amigo y lograr ponerle una pluma en la cabeza para que sea un conejo de indias…cuando de pronto un ¡Ya basta idiota!, salió de mi inocente boca, con una desesperación y libertad…hasta ver la sorpresa de Paco, y la cara roja de Alan, el niño nuevo, a punto de explotar de la risa.

Así pasaron los días y eran frecuentes las reuniones en casa del estúpido Paco, quien se veía obligado a soportar la sinergia de Alan y quien les narra, además de la inclusión de Annie, otra niña que compartía el mismo gusto por la leche, como el mismo gusto por joder a Paco.

Un día, Alan, Annie y yo, nos dimos cuenta que ya no era necesario venir a la casa de Paco, y les conté que yo tenía un mejor lugar donde podíamos reunirnos, así que tomamos el maletín lleno de quinientos mil colores de Paco sin permiso y nos fuimos al nuevo sitio de encuentro infantil, el lugar donde escondí al pelícano muerto.

Luego del espanto de mis dos amigos al ver al repugnante animal, sellamos nuestra amistad con un vaso de leche, y así nació el club del pelícano muerto…donde la primera travesurilla fue escribirle una carta de agradecimiento a Paco con sus robados colores que decía. "Querido" Paco, gracias por la leche, gracias por la casa, gracias por los colores, Gracias…vete a la mierda.

Continuará..............................................=puntos suspensivos

domingo, 8 de agosto de 2010

DE NUEVO INSOMNIO

Paso nuevamente por aquél estado donde mi cerebro decide irse a tomar un café con mi corazón, y pernoctan dentro de mi alma, para joderme la vida.

El licuado de sentimientos, arrepentimientos, calenturas, impulsos, especulaciones, preocupaciones y una variedad de palabras, endulzan y amargan el café, apunto de hostigar y bajarme la presión. Pensar en el cómo podré manejar esto, no hace más que complicar la situación y alegrar la actividad de mis egoístas órganos.

Mi solución son las pastillas, pero estoy advertido de no ingerirlas, y pensar que me lo advirtió otro órgano, el hígado… Vueltas y vueltas al mueble, acomodando al cojín, volteándolo, cubriendo todo mi cuerpo con la frazada, viendo la oscuridad a fin de ver algo sobrenatural para sentir miedo y dormir, además escuchar a mi celular, no servían de nada. Las vueltas y vueltas en el mueble inquietaban mi cuerpo, y acomodar el cojín, me hacía pensar en cuál era la manera perfecta de ubicarlo; cubrirme todo el cuerpo enfocaba mi mente en la forma de respirar; y cuando vi algo moverse de la nada, me despertaba la curiosidad; y la música era la peor idea…alguna vez escribí porqué.

Ya era cuatro de la mañana, y no sentía ni mierda de sueño, ya había recorrido todos los estados emocionales que alguien puede pasar en tan corto tiempo, deduje muchas cosas, que probablemente busquen mi ansiada tranquilidad, por sobre mi felicidad. Como por ejemplo acordarme que de ir a la universidad…y ya pues, pedir perdón a una persona…debería, hablar con otra…sobre ella, comer mis ganas con pan…nuevamente, comprar un libro…necesito uno, sentir que debo sentir para escribir algo.

No es muy grato no dormir, pues me agrada mucho, desde la comodidad de cualquier sitio, hasta las proyecciones de mi cerebro, esperaba dormir esta madrugada, lo necesitaba, estaba intranquilo, cansado, estresado, con aquellas ganas frecuentes de regresar a la fruta del cual broté, o al menos unos años antes o después.

Probablemente hay muchas personas que no me dejan estar tranquilo, y acepto por cada caso un alto grado de culpabilidad. Y pago mis deudas, pago con la oportunidad de dormir, con aquel estado que llega a mi ansiada tranquilidad

sábado, 17 de julio de 2010

A ... LA QUE SE FUE.

Trescientos cuerpos femeninos con la intención de querer trascender en mis decisiones, doscientas almas trascendentales sin la intención de influir en mí, pero sólo un cuerpo y alma femeninos con la intención de poder y querer verme mas que feliz, tranquilo.

Hablar de los momentos por el cual te sacaste la mierda por mí, recuerdan mi angosto baúl de emoción efímera, recóndita, apestosa y tierna de mi entraña sentimental. La necesidad de poder encontrar las piernas perfectas para acomodar mi cabeza, y pensar que todo lo que murmuras es lo que quiero, debo, bebo y puedo.

Caminar a pasos diferentes, sincronizados, exactos, enamorados y confundidos, a ritmo de la paz general cerebral, intercambiando anécdotas ideales, reales para conservar el ambiente tan de puta madre y poder navegar (Odio ésa palabra)en el complicado fluido de mi interior.

Palmear la necesidad de sentirme acompañado, con cuotas de anarquía, pereza e instinto. Golpear de manera justa mi felicidad, y lo que supone mi despegue de la realidad, acariciar mi mala suerte, que no es nada espinosa. Escupir mis deseos de una manera diferente, contigo cada realidad es aceptada y cada fantasía es vencida.

Aceptar también, que me reservo muchos sentimientos con otras personas, que la verdad, ellas no desencadenan ni un ápice de afecto completo en mí. Buscar la presencia, tu presencia, cuando se me antoja...es divertido, no encontrarla...me motiva, y tenerla...

Liberar contigo cada uno de mis deseos, aunque me complica, me llena de líquidos fantasmagóricos, emocionantes, cosas, sentimientos, conceptos, que sólo tú entenderías, y que de paso me los explicarías.

Y un montón de cosas más.

Esto va dedicado a la persona que supo aceptar mis emociones, y que yo los acepte también. A reconocer las cuestiones de mi cabeza, sin hacerme preguntas, sabía que bastaba con las mías; que supo aparecer repentinamente, con impacto, sin solución, pero con copas de tranquilidad, finalmente que supo hacer de mí y mi puto corazón, a un putito con corazón. Esto es para la amiga que se fue, que no estuvo, y que jamás llegó.

jueves, 24 de junio de 2010

Entrada 20


Se fue la luz
¿Qué voy hacer?
Tu cuerpo está
Irradiando placer
La libido en mi piel ya está, e imagino un blues.
Mi mano manda una señal, y respondes que no.
Y canto esta canción
Pasan las horas
Voy a explotar
Seguimos a oscuras
Vuelvo a intentar
La libido en mi piel ya está, e imagino otro blues
Mi mano manda otra señal, y respondes que no
Y otra vez la canción.
Eres mi chica, motivas mis ser
Tu cuerpo desnudo, yo quiero ver
Y quiero observar, tu vestido caer
Pero me aguanto, no la quiero joder…
Y sólo queda cantar…


lunes, 21 de junio de 2010

AGGGG ¡NO!

Pude notar en ti, que no solo eras para mí.
Por tu alma tan especial yo soy capaz de competir.
Poner fin a esta historia, no lo quiero pensar.
No me es fácil dormir, sabiendo que tras de ti, están el Diablo y Dios listos a luchar, y a mi joder.
Y ellos se ríen de mi, soy un huevón mortal, son mejores que yo y sólo tengo un poco de amor.
Dime cómo puedo ser mejor.
Dime cómo ganarme tu amor.
Dime cómo puedo yo dormir, en ti, sabiendo que no te vas a mover de aquí y conmigo te vas a quemar.
Dime cómo joder al Diablo y a Dios.
Sabes, antes fui bueno, y malo también, pero siempre fui tu prisionero del el principio al final.
El más feliz encadenado, pero sin eternidad. Es difícil ganar a un ser inmortal, pero nadie puede de tu lado quitarme.
Dime cómo puedo ser mejor.
Dime cómo ganarme tu amor.
Dime cómo puedo yo dormir, en ti, sabiendo que no te vas a mover de aquí y conmigo te vas a quemar.
Dime cómo joder al Diablo y a Dios.
----
Dime cómo sentir que no terminó
Dime cómo hago detener el reloj
Dime cómo patear al diablo el culo, y a Dios su poder dejar nulo, dime qué mierda tengo que hacer.
Dime cómo puedo ser mejor.
Dime cómo ganarme tu amor.
Dime cómo puedo yo dormir, en ti, sabiendo que no te vas a mover de aquí y conmigo te vas a quemar.
El Diablo y Dios quedarán en el piso, yo quiero incendiarme en tu paraíso.

jueves, 6 de mayo de 2010

AL LUGAR DONDE EL ALMA SE PUEDA BESAR

No creo haber tenido más de siete años cuando llegué a vivir en la primavera. Mi llegada fue poco notoria, pero mi observación muy profunda. Noté cada característica de los vecinos. Los primeros, tenían un estacionamiento de mototaxis, con una niña que jugaba en ellos, además de una perrita llamada Cindy, que llegó a ser la perra más vieja que he conocido (murió a los 38 años, exagero, pero fueron muchos). Junto a ellos, habitaban vecinos algo pintorescos, encabezados por una señora muy alegre y selvática, además de su marido, un ex oficial de policía, recto, pero de muy buen corazón. Pudimos vivir en armonía con el resto de vecinos, había un espíritu de solidaridad entre todos, pero nuestra casa era alquilada, y era tiempo de mudarnos a una propia.
No creo haber tenido más de veintidós años cuando llegué a vivir a los Pinos de la Plata, Mi llegada fue invisible, pero mi observación intermitente. Noté algunas características de los vecinos. Los de mi block, son muy organizados, unidos, buenas personas, y de los otros blocks, aunque muy cucufatos, eran tolerantes. Pude ver también la presencia de algunos perros, miniaturas y amables, que le brindaban cuotas de alegría a los que pasábamos por ahí.
Hace tres o cuatro días, noto la ausencia de los perritos, y aunque poco me importó, pues los pequeñines van de puerta en puerta en busca de comida, tuve una sensación extraña. Al amanecer llego a enterarme que uno de los nuevos vecinos, del block recientemente abierto, había tomado la cruel, inhumana e imperdonable decisión de envenenar a los perros, por la idiota razón de no tolerar la presencia de los animales en la puerta del block. (Existen fórmulas más sensibles de superar “el problema”). Además de envenenar a los perritos, envenenó también a un perrito con dueño fijo, y envenenó también las esperanzas de estar en un lugar “civilizado y seguro”.
Hoy me llego a enterar que el vecino, ex oficial de la policía, fue asesinado por asaltantes con cinco balazos. Originando un lamento tan o más profundo que la perdida de los perritos, y para colmo, la noticia fue circulada por los medios de comunicación, llegando a cagar el desayuno a las personas cercanas y ya enteradas del lamentable evento.
Ahora me pongo a pensar que la fragilidad de la vida toma más fuerza, mientras vivas con otra persona a tu costado, que las balas y el veneno son armas poco justas, que dejan un lamento irreparable. Que mil personas merecen ser baleadas y envenenadas más que los que la reciben, si esto es una solución de conflicto egoístas e inhumanos. Que todo, cada día es peor, que la tranquilidad está extinta, que la paz es un imposible, y que el amor es reducido. Que la tolerancia es un receptor y no un emisor, que el Perú y el mundo es una secuencia de problemas cada vez peor.
Hace minutos tomo consciencia de mi expresión de dolor, nostalgia y justicia ante todos aquellos que hemos sufrido impactos como estos, que no sabemos cómo contagiar nuestras ganas sensibilidad. Hoy me siento avergonzado de ser humano, y orgulloso de admirar a los animales. Hoy con todo el dolor acumulado pienso en todos los que quiero y abrazo a mi perro, diciéndole lo importante que es para mí.

sábado, 24 de abril de 2010

HOY QUIERO VOMITAR

Veo a mi perro en un mejor estado, pasado tres días de su segundo desmayo. Recuerdo claramente verlo vomitar aquel liquido amarillento con puntos de sangre, sustancia que causo cierta preocupación, la cual no fue en vano, porque a los pocos minutos, lo vi junto a mi madre, retorcerse extrañamente, para luego entrar en caos, que gráficamente ubicaba a ella llorando a un lado y a mí tirado junto a él, intentando revivirlo. Mi esfuerzo tuvo sus frutos, o eso quiero creer, lo importante es que mi perro volvió en si.
Veo a la universidad cada vez peor, donde lo horrible es, la maldita sensación de estar involucrado más con ella. Verla diariamente me enferma. Hace poco vivía la bendita elección de la nueva dirección de escuela. Ver a alguien que lleva como estandartes sus grandes e indiscutibles logros profesionales, y su manera de ser tan egocéntrica, pedante, rencorosa e intransigente, intentar ser director, valiéndose de la victimización y la soberbia profesional, asquerosamente restregada en todos, por medio de mails. No hace más que producirme nausea. Sentir que mi tranquilidad académica no dependía de mí, sino de un vasto y heterogéneo grupo de estudiantes, preocupados por su tranquilidad, que en casos, difieren extremamente de la mía. Me llevó a la incertidumbre, pero gracias al divino, en éste caso, prevaleció mi deseo, por primera vez me sentí mayoría con la minoría, ya sea porque coincidimos en tranquilidad u otra cosa, el hecho es que no me importa, porque gané. Pero sé que alguna vez dependeré nuevamente de éste grupo, y lo más probable es que no gane, eso me produce nauseas.
Ver esa caja de bombones con rostros diferentes, con vidas diferentes, pero conocidas, y convivir diariamente con ellos es algo complicado; lidiar con las posturas predeterminadas para cada persona, por evitar conflictos, es un estrés total; es el agotamiento emocional y social, frecuente en mi persona, hace implosiones cerebrales, arregladas con dosis tranquilizantes de paciencia, hipocresía y sobre todo, risa. No sé si me hartaré, pero sé que todo esto me produce nauseas.
Ser testigo que dos paralelos muy importantes en tu vida se cruzan, y saber que ninguno de ellos es el tuyo, es algo curioso, poder explicar coherentemente, es fácil, pero mi fuerte es la incoherencia, por eso se me hace difícil creer que esto sucede. Paralelos que creía alejados, casi imposibles, por diferencias, por alejamiento, por que me esforcé que así sea, que lleguen a juntarse, es algo que marea, que me pone en la disyuntiva de poder determinar mi percepción incoherente, y mi emisión coherente. Eso me produce nauseas.
Hoy quiero vomitar con una fuerza asombrosa, girando 360 grados, y poder manchar a cada pared con la sustancia que merece, por color, por olor, por contenido.


viernes, 5 de marzo de 2010

AMO A LAS MUJERES, PERO MÁS A LAS QUE ODIO

Quién soy yo para saber lo que es amor...Soy humano también ¿no?.
Pero...
No creo que el ser humano llegue a conocer la realización total del amor, más que un sentimiento, se convierte en un ideal lejano, en una emoción perfecta y humanamente imposible, tanto como la libertad. El amor no es más que un sentimiento inalcanzable, que el ser humano desea conseguir, y cree hacerlo (Una cosa es el amor, otra cosa es sentirse enamorado). Esta creencia, se convierte en la nueva concepción del amor, “el amor humano”; relativo, defectuoso, complejo, limitado, muy distinto al verdadero concepto, pero muy a la medida de nuestras posibilidades.
“El amor humano” no es eterno, el ser humano es un ser incapaz de sostener un solo sentimiento con la misma intensidad, con la misma motivación. Eternidad es una palabra cognoscible como concepto, pero imposible como vivencia.
“El amor” no es compromiso, pues el ser humano es capaz de enamorarse (Amor humano) de alguien, sin ser correspondido, lo que deja fuera toda posibilidad de compromiso.
“El amor” es intermitente, pues existen cargas independientes que nos desligan por un momento del “amor”. Es poco aceptado, posible pero creíble, un; “no te quiero ahora, pero te querré más tarde” o “Te quiero ahora, pero mañana no lo sé”. Suena insensible, superficial, pero es la realidad poco admitida.
“El amor” ya no es importante, no fue tomado en cuenta para la formación de la nueva sociedad. El tiempo, la formación, la competencia, ha hecho obsoleto al amor. No se encuentra siquiera en la lista de motivación, pues quita tiempo.
Hay que ser imbécil, loco e inteligente, para manejar al amor, tu concepto no es igual al mío, y probablemente difiere al de otros millones de conceptos, eso lo hace más complicado, a eso iba con la relatividad (Otra característica sustancial del ser humano).
Tengo un concepto muy marcado de amor, y por eso pienso que las personas, que debería amar, no merecen ser amadas, y por inercia no las amo, todo lo contrario, las odio.

lunes, 22 de febrero de 2010

HAGO COSAS INVALUABLES, POR ESO SOY POBRE.

Era otro detestable domingo, pues detestable porque no hay peor combinación que el sol, domingo y gente. Por eso, y no sólo por eso, termino en casa todo el día haciendo tonteras. Aquel domingo me tocaba tontear con la plastilina, admito no ser muy bueno (Nunca admito lo contrario) con eso de armar personajes, pero le pongo ganas, entusiasmo, delicadeza, emoción, y muchas cosas más, que dan como resultado un muñequito muy agradable, pero muy lejano a lo que al principio imaginé.
Ya tenía mi obrita maestra, tirada en la cama, lista y mirándome fijamente, hasta que la oí decir…no soy tuyo, pero me quedaré contigo. Esos minutos de alucinación producto de mi ociosidad, me hizo reflexionar respecto al destino de mi muñequillo.
Me nació el sentimiento de hacerlo, como de igual manera me nacieron las ganas de poder obsequiarlo. Sabía que entregarlo, significaba ir a una intermediaria.
Pasaban los días, y crecía mi entusiasmo de entregar aquel personaje. A veces pensaba en lo genial que sería fotografiar al dueño, con mi creación, además de dibujar en una hoja ambientes de fondo, y tomar al personajillo como modelo.
Ya habían pasado unos cuantos meses, y cada día pasado, le había entregado valor a mi creación, valor que se fue a la misma mierda cuando me enteré por medio de la intermediaria, que otra representación, mucho mejor fabricada, con un precio definido y real, mucho más comercial y con una expectativa más comprensible, había llegado al mundo de la persona destinada a ser dueña de mi plastilina y de inmediato fueron opacados mis deseos de entregarlo.
Llegué a casa, tome al muñequito lo miré y le dije; tenías razón, no te vas, por eso soy pobre. (Ni yo daría un sol por lo que hago)

domingo, 14 de febrero de 2010

DOY BUENOS CONSEJOS, POR ESO ME QUEDO SIN NADA.

(Probablemente es lo más irracional que haya escrito)
La historia de Lucifer, es una de las más asombrosas que he oído. Un ente, con la belleza color celeste, con las virtudes respectivas, con la importancia merecida, con todas las ventajas de ser un ángel de Dios. Lucifer tan cerca de la divinidad, tan conocedor de la gracia de Dios y de su magnificencia. Lucifer, ente que experimentó el mundo del bien, perteneció a él, y se sublevó.
Lucifer, lanzado desde lo más alto y caído hasta lo más recóndito. Un ente, con la belleza color negra, con los defectos respectivos, con la insignificancia merecida, con todas las desventajas de ser un ángel de nadie. Lucifer tan cerca del horror, tan conocedor del desprecio de Dios y de su intolerancia. Lucifer, ente que experimentó el mundo del mal, pertenece a él, y es lo que es.
Si alguien me tiene que decir lo que solo está bien, es Dios. Si alguien me tiene que decir lo que solo está mal es Lucifer. Pero el único que puede distinguir la diferencia, es éste último.
Probablemente es hereje lo que cuente, o no. Quizás Dios esté enojado conmigo, quizás Lucifer sonría. De lo que sí estoy seguro, es que ésta historia te contaría, y claro, pediría que reflexiones sobre ella. Tal vez captes la moraleja, y saques algo positivo y te quedes con ella un buen tiempo, mientras me regocijo en tu efímero “gracias”.
Tengo la seguridad de darle a mis consejos, cuotas de claridad, sinceridad, justicia, maldad, cariño, contradicción y cualquier tipo de elemento necesario para que éste sea más que bueno, adecuado. Por eso mi mejor consejo es: “Piensa antes de pedir uno”.



LE TENGO FE A TODOS, PERO NO ME LA TENGO A MÍ.

Debes saber que yo soy monce; porque despierto a las once.
Ahora enrumba otro destino; porque a las justas, yo camino.
Mejor conoce otras mentes; mientras yo, limpio mis dientes.
Vete ahora que se hace tarde; a mí el ojo, aún me arde.
Puedes lograr tu cometido; yo de nuevo, quedo dormido.
Sé que no saldré de este reposo; ya sabes, soy perezoso.
Puedes buscar a quien te ama; yo aún, sigo en piyama.

I'm only sleeping...

Tú sí puedes, yo no.

¿Y un feliz 14?



sábado, 13 de febrero de 2010

EL ARTE ME PONE FELIZ, PERO SOY INFELIZ

Jamás me he sentido artista, pero eso no impide que haga alguno que otro intento por serlo. Con un lápiz, una hoja y una justificada motivación, emprendo una travesía emocional, sentimental y poco egoísta en el mundo del arte. Mientras actúo, voy buscando la perfección (Desde mi limitada perspectiva). Cada línea chueca, cada círculo deforme y esos ojos que no te gustan; no son más que anhelos en forma de mí.
Disfrutaba dibujando, y disfrutaba también entregarlos a personas que merecían, no algo mejor, un pedacito de mí. Un Jimmy Page fabuloso, que aunque no lo hice para la persona que se lo llevó, sé que lo merecía; Un The Cure, que lo necesitabas más que yo, así como la esperanza de seguir adelante; Una ahorcada, que más de una expresión gráfica, debió ser una expresión real; Un Simba, que pudo suplantar la eternidad y perfección que jamás logré tener; Una infinidad de extraños dibujos, que supieron significar sentimientos flotantes, y quiero ver como los atrapaste.
El arte me pone feliz, pues es el ¡sujétate!, para mis enredados pensamientos. Un arte que me hace sentir feliz y aliviado de poder materializar lo abstractamente imposible. Un arte que me hace sentir feliz de demostrar todas mis infelicidades
.



AMO LA MÚSICA, PERO NO ME ATREVO A HACERLA

Mi menor,
La mayor,
Re mayor, Si menor,
Mi menor,
La mayor,
La menor, Re mayor…
Coro: If I give my heart to youuu…

Desde pequeño, sentí la grata compañía de la música; por un lado la antigüedad y los admirables movimientos de los brazos de mi abuelo, por otro lado el seductor e inamovible pedazo de madera en forma de violín de mi otro abuelo. Además del fanatismo Beatlediano de mi papá, y los gustos rocanroleros de mi padrino. Como olvidar los intermitentes gustos musicales de mi hermano, las mixturas vanguardistas de mis hermanas y una que otra curiosidad mía.
La exploración musical se convirtió en un profundo vínculo auditivo, que logró, y logra, trastornar mi aleación con la realidad, llevándome a territorios…netamente cerebrales.
Un gran depresivo, porque es difícil no relacionar momentos con una canción; Un gran calmante, porque lleva a especular la realidad a tu modo. Una necesidad aprobada por mi alma. Un talento creativo que se limita a la pasividad del placer únicamente auditivo.
Escuchar enormes presencias musicales, como las de Hendrix, Townsend, Barrett, Beethoveen, Harrison; han logrado mi plena admiración (La cual no significa mucho allá afuera), pero también una exagerada intimidación a mis ganas de alguna vez poder ejecutar.
No desconozco la sensación de tocar algo, y admito que no lo hacia mal, pero el golpe idiota que dice: “No lo lograrás”, destruye todo tipo de motivación.
La música se ha convertido en parte de mi cuerpo, exactamente de mi oído. Pero por miedo, no me atrevo a expandirla.


viernes, 12 de febrero de 2010

ODIO LO EXCESOS, Y MI HÍGADO YA NO SIRVE

Es despreciable ver a todas las personas cometiendo excesos; Drogadictos que pierden noción de todo, dependiendo de algo tan rico como la hierba, y entregándole mala fama, quitándole así, la importancia que debe tener el producto; Ebrios, que con la idiota idea de olvidar las penas, se refugian en la bebida, quedando en un estado pésimo y repugnante; Gulas, que comen todo lo que encuentran, y que lo único que hace olvidar sus ansías de comer, es comer; Ludópatas, que no pueden dejar de presionar un botón, tontas personas que ven en una maquina el amigo que nunca tuvieron; Fanáticos, débiles mentales que encuentran en una idea o en una persona un fin de vida, cuando lo único que hacen es condicionar su patética vida a fines completamente inescrupulosos; Trabajadores, que creen que teniendo siete trabajos pueden tener una vida mejor, mientras sus hijos adoptan como vida lo antes mencionado.
Es por eso, por todo eso que odio lo excesos, y es por eso, por todo eso que mi hígado pende de un hilo…SALUD

YA NO BEBO, PERO ME GUSTA LO AMENO

En esta época de mi vida, beber alcohol en exageración, puede significar mi muerte. Pero por eso no evito pasarla bien. Voy a una reunión con el propósito de observar y bueno condicionar innumerables comportamientos beodos de las personas que asisten.
El día de borrachera es un acontecimiento social, donde al inicio a mí sólo me despierta el interés de la relación conversación-bebida; y trato de evitar cualquier tipo de actividad exageradamente convencional, como el baile. Después de tomar precavidamente y ver un entorno de caras rojas, ojos rojos y cerebros verdes; me acomodo en la silla, y miro privilegiadamente conversaciones que pasan entre lo, convencional, patético, redundante e imbécil. Convencional, es algo normal, no es un defecto, hay días en que muero por serlo, hay días en que lo soy; Patético, ése tipo de conversaciones son las típicas cosas que nadie quiere oír, es más, ni tú mismo quieres hacerlo; Redundante, tipo de conversaciones que después de terminar un tema, hablan de otro y regresan al anterior, por falta de recursos, por mediocridad, por aburrimiento, no lo sé, pero siempre lo hacen; Imbécil, llamo así a la sumatoria de las anteriores descripciones.
Todo ése tipo de conversaciones me alegra, me pone feliz escuchar cada palabra idiota, exagerada, poco frecuente de las personas. Y creo que es el único momento en el cual me siento mejor que alguien, el no beber y el que otros lo hagan, sin duda ameniza mi vida.
También tengo que admitir haber estado más veces en el otro lado. Recuerdo la vez que sentí (Sí, lo sentí) por segundos, que alguien era más grande que Janis Joplin, sólo lo dije ésa vez´, y no sé si lo vuelva a hacer

jueves, 11 de febrero de 2010

YA NO FUMO, PERO INVITAME UNO

Ya no fumo, pero TÚ puedes invitarme uno.

NO CREO EN DIOS, PERO HABLO CON ÉL

“Dios es un concepto con el cual medimos nuestro dolor”, leí alguna vez lo dicho por Lennon. Y Parece cierto, recuerdo aquella vez que le imploré para que mi madre se recupere, lo hice con sinceridad, era lo que quería. Es una posición netamente natural.
La vida se lleva por momentos, los exploto al máximo desde mi cama, dentro de mi mente (Miedo a exteriorizar las cosas).En unos momentos doy gala de mi fuerte sentimiento en contra de Él, en otros momentos digo lo importante que podría ser Él para mí. Son momentos muy contradictorios, pero se los cuento.
Es una relación de existencia, pero pasiva, sin ninguna intervención, amistad extraña con la profunda necesidad de no sentirme sólo, de creer que existe, de querer que Él puede hacer algo, que los momentos geniales y malos que me pasan no son mi culpa, que todo lo malo y bueno que me pasa es por su culpa. Quiero sentir que todo depende de Él, que me quiere, que me hará sentir mejor, pero no lo hace. Por eso no le creo nada, pero sigo hablando con Él.
Probablemente todos (No más de 3 personas) dirán que no es la forma en la cual Él pueda hacer algo por mí. Pero lo que hago es sincero, íntimo, loco, pero real.
Le digo que me he portado bien, le digo que Él ha sido testigo que lo he sido, y no dice nada.
Le digo que me he portado mal, que Él ha sido testigo que lo he sido, y no dice nada.
Le pido que haga algo por mí, que lo haga por favor, y no dice nada.
Por eso no le creo nada.
Le digo que no haga nada por mí, sino por otras personas, y sólo me dice que duerma tranquilo.
Por eso sigo hablando con Él.

SOY ALGO INCONSCIENTE PORQUE DIGO LO QUE PIENSO, Y SOY ALGO CONSCIENTE PORQUE PIENSO LO QUE DIGO.

Hace más de un año pude comprobar que saber algo y comprender su naturaleza, no es necesariamente lo que tienes que decir. Aunque suene confuso lo que digo, es verdad, dentro de mí lo es.
Junio del 2009: Lima seguía siendo la ciudad gris, incomoda y mata personas sensibles como yo. Y bueno había llegado, yo, a ver a aquella chica que debía liberar.
Quedamos en que ella vendría a verme, pues no conozco mucho el tráfico limeño. Llegó a casa, nos saludamos con un fuerte abrazo, intercambiamos regalos y fuimos a la búsqueda de un parque y encontramos a uno no muy lejano. Yo era feliz hablando con ella, sé que ella lo era también. Pero sabiamos que la felicidad era relativa.
Luego de conversar sobre cosillas del viaje, le conté cada detalle de aquella chica que ella no quiso oír antes de vernos, por celos, por nostalgia, por impotencia. Sé que era feliz escuchándome, pero sabía cuanto le dolía lo que yo contaba. Lo supe pero igual lo hice, Era inconsciente que lo que decía le fastidiaba, pero era consciente que eso era lo que sentía.
Ella sabía que yo era feliz estando con ella, pero también sabía que no era con quien yo quería ser feliz. Y me dijo que no le importaba, que sólo quería estar conmigo.
Yo sabía que era feliz estando con ella, pero también sabía que no era con quien quería ser feliz. Y no se lo dije, y no le importó.
De alguna forma soy consciente de lo que digo, lo pienso, lo siento, lo sé…pero soy inconsciente al decírselo a las personas. Ella no debió saberlo, pero a alguien tenía que yo decírselo.
Ese día me di cuenta, que llegué a liberar a alguien que ya era libre. Aunque triste pero lo era. Ese día me di cuenta de lo estúpido que soy por decirle las cosas, los sentimientos que en mí se retorcían, pero necesitaba decirlo. Había intentando decírselo a la persona que sí debía escucharlo, y lo hice, pero sólo sirvió para darme cuenta eso había terminado, y para no dejar que muera en mí, fui a contarlo a Lima.

SOY ALGO INSENSIBLE, PORQUE HAGO PROMESAS QUE NO CUMPLIRÉ, SOY MUY RESPONSABLE PORQUE CUMPLO MIS JURAMENTOS.

Eran los primeros días del 2008, la resaca desvanecía con total naturalidad, pero dejó en mi cabeza la idea de hacer un viaje. Un arduo año “académico” y emocional se había ido y, pues necesitaba descansar, irme de la ciudad y divertirme un poco.
Enrumbo en un ómnibus, y tres horas más tarde llego a mi destino, la ciudad de Trujillo. Aunque lo primeros días de mis estadía fueron comunes, ya saben... jugar futbol y enterarme de alguno que otro chismecillo (Mi primo terminó con la novia).
Luego de un par días noté un ligero cambio de actitud en mi primo, pues soltero de nuevo quería recuperar todo “el tiempo perdido”, e invitaba a diario a sus amigos para embriagarse un poco y abrirse nuevos horizontes probablemente sexuales.
Llegó la noche y todos nos veíamos en la sala; tres amigos y tres amigas de mi primo dueño de casa, dos primos más y su humilde narrador (A quien le fue muy difícil estar, pues andaba enviciado con Resident Evil 4). Luego de un par de horas reunidos, y luego también de algunas mentirillas mías para amenizar la noche (Inventé un hijo, una esposa), noto la mirada penetrante de una de las chicas, y aunque no le presté atención al principio, al final...sí (Aunque poco me importaba). Después de muchos tragos y una que otra acción inexorable producto del licor; ella se acerca a confesarme su fanatismo por Radiohead.
Al rato, la conversación se hizo algo extraña, pero divertida (Sólo recuerdo que lo era). Y luego de más acciones inexorables pero sorprendentes, todos se fueron, ella también.
Recuerdo haber escrito que las fiestas eran constantes, pues lo eran. Al día siguiente mi primo armó otra; en donde no participé, no me animé a bajar y preferí quedarme en la computadora chateando. Y mientras abajo era alborotado, yo chateaba tranquilamente, aunque podía sentir que los “invitados” entraban y salían del baño (Baño ubicado en el piso donde me escondía). Y pude fijarme que la chica que un día anterior me confesó su fanatismo, era la más frecuente visitante. En uno de mis tanto reojos, pude ver como ella se acercaba a mí, con pasos tan silenciosos como los rezos que daba en mi mente porque no viniera. Entonces llegó y me contó que se iría a vivir a Lima, y que si podía darle mi mail o número telefónico; Por educación lo hice, prometiéndome que jamás entablaría ninguna relación profunda con ella, por convicción a que la lejanía no es saludable para relaciones profundas, pero más por el hecho que no me llamaba la atención (Ya saben…”ni cagando con ella”).
Pasaron los días y los meses, y poco a poco me pude dar cuenta de lo genial que era ésta, la chica atrevida. Las conversaciones superficiales se convirtieron de pronto en carne y hueso. Pude percibir su presencia, pude sentir de cerca el latir de su cerebro al escupir tanta idea agradable y finalmente pude darme cuenta que todo era una ilusión. No el hecho que ella fuese genial, sino el hecho de no poder entablar un vínculo real (Aunque me negué a aceptarlo).
Luego pensando bien las cosas llegué a que esto no podía seguir, entonces, me prometí y le prometí que no haría nada para seguir con el vínculo. Pero a los días “volvimos”… No sé por qué…aburrimiento, dependencia, la extrañaba, me extrañaba…no lo sé. Eso duró un poco más, ya saben, “la ilusión”, “la esperanza”.
Ya teníamos dos años con esto, nos vimos no más de diez veces, la pasamos bien unas mil setecientas, y la última vez que nos encontramos aunque fue un día muy genial, con muy gratos recuerdos, al despedirme, me juré y le juré que ésta había sido la última vez.
Han pasado meses, hemos perdido contacto, pero me late que ella ya dejó de apuntar su genialidad hacía a mí, y que ahora apunta a un vínculo más real y profundo.




martes, 9 de febrero de 2010

"Quisiera ser 3, pero soy 0"

Hace poco leí canalla sentimental, y aunque no me pareció la mejor obra que he leido, encontré un ejercicio muy interesante. No terminaría con esto, pero aquí va un poco.
Soy algo insensible, porque hago promesas que no cumpliré, soy muy responsable porque cumplo mis juramentos. Soy algo inconsciente porque digo lo que pienso, y soy algo consciente porque pienso lo que digo. No creo en Dios, pero converso con Él. Ya no fumo, pero invítame uno. Ya no bebo pero me gusta lo ameno. Odio los excesos y mi hígado ya no sirve. Amo la música, pero no me atrevo a hacerla. El arte me pone feliz, pero soy infeliz. Le tengo fe a todos, pero no me la tengo a mí. Doy buenos consejos por eso me quedo sin nada. Hago cosas invaluables, por eso soy pobre. Soy muy haragán para ser feliz, pero muy trabajador para ser infeliz. Amo a las mujeres, pero más a las que odio. Me cae bien la gente, pero uno por uno. Soy mentiroso, pero también digo la verdad. Quisiera casarme, pero ella está muerta. Quisiera morir, pero odio a mucha gente. Detesto mi cumpleaños, pero espero que llegue. Me encanta la inteligencia, pero no la tengo. Soy muy malo, pero soy muy bueno. Quiero tener un hijo, pero soy hombre. Quisiera escribir un libro, pero no soy dedicado. Quisiera ganar el nobel, pero no he escrito nada. Quiero vivir en Liverpool, pero llegaré muerto. Soy muy inestable, pero con los mismos sentimientos. Soy un fan de la música de los Beatles, pero los vivo. Soy demócrata, pero es un ideal. Creo en la libertad, pero no en el liberalismo. Quisiera poder hacer algo, pero respeto a la naturaleza. He fumado hierba, pero no es lo máximo. He comido trufas, y sí es lo máximo. Quisiera tocar cosas y hacerlas chocolates, quisiera tocarte y comerte. No creo en la iglesia, pero me da curiosidad. No creo en la religión, pero admiro a Jesús. Quisiera ser Jesús y justificar mi incomprensión. No fui mejor que él, pero ya no quiero serlo. Kinks me pone de buen humor, pero me engaño a mí mismo. Fumo en lugares públicos, pero cuando no hay nadie. La gente dice que estoy loco, y lo tomo como halago. No soy bueno para dar halagos, pero no soy hipócrita. Me encantaría decir lo que siento, pero sé que no importa. Hago cosas que no importan, pero las que duelen menos. No creo en Santa, pero aún le escribo. Tengo un niño adentro, pero aún nadie juega conmigo. Conocí a Hendrix, y no es invento. Detesto la educación, pero me gusta aprender. Me gusta la motivación, pero no la exigencia. Me gusta la universidad, pero baños hay en todos sitios. No me gusta pagar, pero te doy el dinero. Quisiera ser muchas personas, pero sólo puedo ser yo. Ya no quiero aprender ni enseñar, sólo quiero estar en paz. He visto películas, pero no puedo ver across. He visto muchas series, y temo ver el final de Pushing daisies.Me encantaría ser un pastelero mago, pero soy un pordiosero vago. A veces pienso lo genial que soy, pero no es suficiente. Aveces termino algo,pero siento que no basta. Adoro mi niñez, pues necesitaba menos. Adoro el pasado,porque aún no me conocía. Adoro Laredo, pero más cuando lo recuerdo. Adoro a mi familia, por eso sólo escribo.Amo a mi perro, sin él no tendría amigos.Amo mi cama, porque me gusta dormir.Hablo con mi celular, a ver si se atreve a sonar.Conozco mucha gente que encajaría en mi mundo, pero yo no en el de ellas.No soy exigente,pero todos lo son.Me gustan los niños, pero son contados.Tengo muchas ganas, pero me la como con pan.Iría si quisiera, pero tengo mala suerte.Creo que soy único,pero no creo ser especial.Quiero tener amigos, pero no responsabilidades. Quiero depender de alguien, pero que no dependan de mí.Quiero estudiar psicología, pero no ser psicólogo.Estudio comunicación, pero no quiero ser comunicador.Quisiera que me lean, pero no estar escrito, Quiero atención, pero no llamarla.Quisiera terminar esto, pero sé que faltan cosas.


viernes, 5 de febrero de 2010

DeSpERtÉ

Por: Milanto Sepulveda
Desperté sabiendo que era jueves, sabía que no era un día muy trajinado. No tenía clases en la universidad, menos trabajo (en realidad nunca lo tuve), aunque era día de asear el cuarto (como cada jueves que cae 12), así que fui por el short, el polo y el mítico plumero.
No sé si esté bien, pero lo primero en arreglar es la cama, la tiendo, luego voy por el plumero y sacudo todo lo que a vista tenga polvo hasta que mi nariz no pueda más. Como todo los días no son jueves y menos jueves doce, suelo encontrar cosas que siempre olvido tener; cartas, juguetes o algunas películas; las cuales vuelvo a leer, jugar o ver, respectivamente.
Sigo limpiando u ordenando hasta ver todo el cuarto más que limpio, decente. Luego de la ducha y el arreglo personal (Que sirve de poco) me preparo para salir en la búsqueda de algún fumeke amigo mío e ir a la caza de buenos temas de conversación o creación (creaciones artísticas como pintura, escritura, etc).
Ya por la tarde me dirijo a casa a comer todo lo no comí durante el día. Mientras camino veo caer el sol hasta la cabeza de un niño recién salido del colegio, quien grita a su madre: “conste que hoy ya puedo ver la televisión y salir”, y me hizo pensar lo genial que es la juventud de ahora, pues yo tenía que esperar hasta el sábado en la tarde para hacer eso (Causa por la cual decidí aprender por mí mismo, consecuencia ser el ocioso que soy).
Ya en casa, después de no haber perdonado ni una miga de pan, voy a mi habitación y continúo el libro hasta que el sueño se apodera de mí (Cuatro de la mañana del siguiente día, viernes).
Desperté sabiendo que era viernes, y sí era un día trajinado. Tenía clases en la U, no tenía trabajo (Ese día no era la excepción) y ya tenía el cuarto limpio, así que era más fácil poder cambiarme y de encontrar la radio que me ayudará con mi problema con el reloj. A los pocos minutos, cuando ya a mi camisa le faltaba un botoncito, me entero que, aunque sabía que era viernes, en realidad era sábado. Otra vez… he vivido un día el cual no era ¡Maldición!, , no es la primera vez que despierto un día pensando que es otro, debo haber vivido días pensando que son otros, tal vez producto de ociosidad, o de la inestabilidad de mi vida. Cuántos exámenes habré perdido, cuántas fiestas, cuándo cumpleaños, cuántos días de conversación y creación, cuántas horas y minutos.
Ahora aparte de confundir los días, despierto pensando en dónde estarán…y es una perdida de tiempo también, pero menos patética (Aunque no tanto como contarlo).