En esta época de mi vida, beber alcohol en exageración, puede significar mi muerte. Pero por eso no evito pasarla bien. Voy a una reunión con el propósito de observar y bueno condicionar innumerables comportamientos beodos de las personas que asisten.
El día de borrachera es un acontecimiento social, donde al inicio a mí sólo me despierta el interés de la relación conversación-bebida; y trato de evitar cualquier tipo de actividad exageradamente convencional, como el baile. Después de tomar precavidamente y ver un entorno de caras rojas, ojos rojos y cerebros verdes; me acomodo en la silla, y miro privilegiadamente conversaciones que pasan entre lo, convencional, patético, redundante e imbécil. Convencional, es algo normal, no es un defecto, hay días en que muero por serlo, hay días en que lo soy; Patético, ése tipo de conversaciones son las típicas cosas que nadie quiere oír, es más, ni tú mismo quieres hacerlo; Redundante, tipo de conversaciones que después de terminar un tema, hablan de otro y regresan al anterior, por falta de recursos, por mediocridad, por aburrimiento, no lo sé, pero siempre lo hacen; Imbécil, llamo así a la sumatoria de las anteriores descripciones.
Todo ése tipo de conversaciones me alegra, me pone feliz escuchar cada palabra idiota, exagerada, poco frecuente de las personas. Y creo que es el único momento en el cual me siento mejor que alguien, el no beber y el que otros lo hagan, sin duda ameniza mi vida.
También tengo que admitir haber estado más veces en el otro lado. Recuerdo la vez que sentí (Sí, lo sentí) por segundos, que alguien era más grande que Janis Joplin, sólo lo dije ésa vez´, y no sé si lo vuelva a hacer
El día de borrachera es un acontecimiento social, donde al inicio a mí sólo me despierta el interés de la relación conversación-bebida; y trato de evitar cualquier tipo de actividad exageradamente convencional, como el baile. Después de tomar precavidamente y ver un entorno de caras rojas, ojos rojos y cerebros verdes; me acomodo en la silla, y miro privilegiadamente conversaciones que pasan entre lo, convencional, patético, redundante e imbécil. Convencional, es algo normal, no es un defecto, hay días en que muero por serlo, hay días en que lo soy; Patético, ése tipo de conversaciones son las típicas cosas que nadie quiere oír, es más, ni tú mismo quieres hacerlo; Redundante, tipo de conversaciones que después de terminar un tema, hablan de otro y regresan al anterior, por falta de recursos, por mediocridad, por aburrimiento, no lo sé, pero siempre lo hacen; Imbécil, llamo así a la sumatoria de las anteriores descripciones.
Todo ése tipo de conversaciones me alegra, me pone feliz escuchar cada palabra idiota, exagerada, poco frecuente de las personas. Y creo que es el único momento en el cual me siento mejor que alguien, el no beber y el que otros lo hagan, sin duda ameniza mi vida.
También tengo que admitir haber estado más veces en el otro lado. Recuerdo la vez que sentí (Sí, lo sentí) por segundos, que alguien era más grande que Janis Joplin, sólo lo dije ésa vez´, y no sé si lo vuelva a hacer

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