sábado, 13 de febrero de 2010

EL ARTE ME PONE FELIZ, PERO SOY INFELIZ

Jamás me he sentido artista, pero eso no impide que haga alguno que otro intento por serlo. Con un lápiz, una hoja y una justificada motivación, emprendo una travesía emocional, sentimental y poco egoísta en el mundo del arte. Mientras actúo, voy buscando la perfección (Desde mi limitada perspectiva). Cada línea chueca, cada círculo deforme y esos ojos que no te gustan; no son más que anhelos en forma de mí.
Disfrutaba dibujando, y disfrutaba también entregarlos a personas que merecían, no algo mejor, un pedacito de mí. Un Jimmy Page fabuloso, que aunque no lo hice para la persona que se lo llevó, sé que lo merecía; Un The Cure, que lo necesitabas más que yo, así como la esperanza de seguir adelante; Una ahorcada, que más de una expresión gráfica, debió ser una expresión real; Un Simba, que pudo suplantar la eternidad y perfección que jamás logré tener; Una infinidad de extraños dibujos, que supieron significar sentimientos flotantes, y quiero ver como los atrapaste.
El arte me pone feliz, pues es el ¡sujétate!, para mis enredados pensamientos. Un arte que me hace sentir feliz y aliviado de poder materializar lo abstractamente imposible. Un arte que me hace sentir feliz de demostrar todas mis infelicidades
.



No hay comentarios:

Publicar un comentario