viernes, 5 de febrero de 2010

DeSpERtÉ

Por: Milanto Sepulveda
Desperté sabiendo que era jueves, sabía que no era un día muy trajinado. No tenía clases en la universidad, menos trabajo (en realidad nunca lo tuve), aunque era día de asear el cuarto (como cada jueves que cae 12), así que fui por el short, el polo y el mítico plumero.
No sé si esté bien, pero lo primero en arreglar es la cama, la tiendo, luego voy por el plumero y sacudo todo lo que a vista tenga polvo hasta que mi nariz no pueda más. Como todo los días no son jueves y menos jueves doce, suelo encontrar cosas que siempre olvido tener; cartas, juguetes o algunas películas; las cuales vuelvo a leer, jugar o ver, respectivamente.
Sigo limpiando u ordenando hasta ver todo el cuarto más que limpio, decente. Luego de la ducha y el arreglo personal (Que sirve de poco) me preparo para salir en la búsqueda de algún fumeke amigo mío e ir a la caza de buenos temas de conversación o creación (creaciones artísticas como pintura, escritura, etc).
Ya por la tarde me dirijo a casa a comer todo lo no comí durante el día. Mientras camino veo caer el sol hasta la cabeza de un niño recién salido del colegio, quien grita a su madre: “conste que hoy ya puedo ver la televisión y salir”, y me hizo pensar lo genial que es la juventud de ahora, pues yo tenía que esperar hasta el sábado en la tarde para hacer eso (Causa por la cual decidí aprender por mí mismo, consecuencia ser el ocioso que soy).
Ya en casa, después de no haber perdonado ni una miga de pan, voy a mi habitación y continúo el libro hasta que el sueño se apodera de mí (Cuatro de la mañana del siguiente día, viernes).
Desperté sabiendo que era viernes, y sí era un día trajinado. Tenía clases en la U, no tenía trabajo (Ese día no era la excepción) y ya tenía el cuarto limpio, así que era más fácil poder cambiarme y de encontrar la radio que me ayudará con mi problema con el reloj. A los pocos minutos, cuando ya a mi camisa le faltaba un botoncito, me entero que, aunque sabía que era viernes, en realidad era sábado. Otra vez… he vivido un día el cual no era ¡Maldición!, , no es la primera vez que despierto un día pensando que es otro, debo haber vivido días pensando que son otros, tal vez producto de ociosidad, o de la inestabilidad de mi vida. Cuántos exámenes habré perdido, cuántas fiestas, cuándo cumpleaños, cuántos días de conversación y creación, cuántas horas y minutos.
Ahora aparte de confundir los días, despierto pensando en dónde estarán…y es una perdida de tiempo también, pero menos patética (Aunque no tanto como contarlo).

No hay comentarios:

Publicar un comentario