jueves, 11 de febrero de 2010

NO CREO EN DIOS, PERO HABLO CON ÉL

“Dios es un concepto con el cual medimos nuestro dolor”, leí alguna vez lo dicho por Lennon. Y Parece cierto, recuerdo aquella vez que le imploré para que mi madre se recupere, lo hice con sinceridad, era lo que quería. Es una posición netamente natural.
La vida se lleva por momentos, los exploto al máximo desde mi cama, dentro de mi mente (Miedo a exteriorizar las cosas).En unos momentos doy gala de mi fuerte sentimiento en contra de Él, en otros momentos digo lo importante que podría ser Él para mí. Son momentos muy contradictorios, pero se los cuento.
Es una relación de existencia, pero pasiva, sin ninguna intervención, amistad extraña con la profunda necesidad de no sentirme sólo, de creer que existe, de querer que Él puede hacer algo, que los momentos geniales y malos que me pasan no son mi culpa, que todo lo malo y bueno que me pasa es por su culpa. Quiero sentir que todo depende de Él, que me quiere, que me hará sentir mejor, pero no lo hace. Por eso no le creo nada, pero sigo hablando con Él.
Probablemente todos (No más de 3 personas) dirán que no es la forma en la cual Él pueda hacer algo por mí. Pero lo que hago es sincero, íntimo, loco, pero real.
Le digo que me he portado bien, le digo que Él ha sido testigo que lo he sido, y no dice nada.
Le digo que me he portado mal, que Él ha sido testigo que lo he sido, y no dice nada.
Le pido que haga algo por mí, que lo haga por favor, y no dice nada.
Por eso no le creo nada.
Le digo que no haga nada por mí, sino por otras personas, y sólo me dice que duerma tranquilo.
Por eso sigo hablando con Él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario