jueves, 11 de febrero de 2010

SOY ALGO INCONSCIENTE PORQUE DIGO LO QUE PIENSO, Y SOY ALGO CONSCIENTE PORQUE PIENSO LO QUE DIGO.

Hace más de un año pude comprobar que saber algo y comprender su naturaleza, no es necesariamente lo que tienes que decir. Aunque suene confuso lo que digo, es verdad, dentro de mí lo es.
Junio del 2009: Lima seguía siendo la ciudad gris, incomoda y mata personas sensibles como yo. Y bueno había llegado, yo, a ver a aquella chica que debía liberar.
Quedamos en que ella vendría a verme, pues no conozco mucho el tráfico limeño. Llegó a casa, nos saludamos con un fuerte abrazo, intercambiamos regalos y fuimos a la búsqueda de un parque y encontramos a uno no muy lejano. Yo era feliz hablando con ella, sé que ella lo era también. Pero sabiamos que la felicidad era relativa.
Luego de conversar sobre cosillas del viaje, le conté cada detalle de aquella chica que ella no quiso oír antes de vernos, por celos, por nostalgia, por impotencia. Sé que era feliz escuchándome, pero sabía cuanto le dolía lo que yo contaba. Lo supe pero igual lo hice, Era inconsciente que lo que decía le fastidiaba, pero era consciente que eso era lo que sentía.
Ella sabía que yo era feliz estando con ella, pero también sabía que no era con quien yo quería ser feliz. Y me dijo que no le importaba, que sólo quería estar conmigo.
Yo sabía que era feliz estando con ella, pero también sabía que no era con quien quería ser feliz. Y no se lo dije, y no le importó.
De alguna forma soy consciente de lo que digo, lo pienso, lo siento, lo sé…pero soy inconsciente al decírselo a las personas. Ella no debió saberlo, pero a alguien tenía que yo decírselo.
Ese día me di cuenta, que llegué a liberar a alguien que ya era libre. Aunque triste pero lo era. Ese día me di cuenta de lo estúpido que soy por decirle las cosas, los sentimientos que en mí se retorcían, pero necesitaba decirlo. Había intentando decírselo a la persona que sí debía escucharlo, y lo hice, pero sólo sirvió para darme cuenta eso había terminado, y para no dejar que muera en mí, fui a contarlo a Lima.

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