Ya comenzó octubre y como es de costumbre, escribo en este blog para no olvidarme quien soy, bueno sufro una avanzada total que genera calmas externas en mi vida, no me quejo, no tengo problemas con nadie, nadie tiene problemas conmigo, ahora la tranquilidad social es permanente, en resumen matemático, la nulidad absoluta. Debo ser sincero y considerar que toda esta estabilidad, se debe al nuevo ego presente en mi entraña, llámenlo posesión, dependencia, lo que quieran, la verdad no me importa, y como el lema ese: Que se pudran los demás.
Los meses son indicadores de espacio. Hoy en octubre, asumo que estoy de pie en un lugar privilegiado, me late que el orden se apodera de mí, sé distinguir la realidad y la fantasía, hasta nostalgia he de sentir cuando pienso que no puedo combinarlas. Pero es mejor saberlo, eso dicen, eso digo, eso siento.
Los meses son indicadores de espacio. Hoy en octubre, asumo que estoy de pie en un lugar privilegiado, me late que el orden se apodera de mí, sé distinguir la realidad y la fantasía, hasta nostalgia he de sentir cuando pienso que no puedo combinarlas. Pero es mejor saberlo, eso dicen, eso digo, eso siento.
Mi cabeza sigue loca, sí, el hecho de volar no lo he perdido, sólo sé dónde vuelo, con qué vuelo, a pesar de ellos me sigo enredando, pero nada trágico. El aburrimiento sigue siendo una constante, me aburro a mí mismo. En cuanto a la pereza, es para toda la vida, sin embargo he podido hacer cosas producto a ella, el cuaderno, un pin, un llaverito, etc., etc.
De todas formas me sigo obsesionando con idea, con anhelos, con pensamientos, pero los guardo en una caja sin ningún problema, las vuelvo a consumir de vez en cuando, eso es divertido, sino pudiera volar no sería yo. Eso causa el problema, tú no eres el problema, mi cabeza de tallarín sí.
Hoy ya es octubre, y estoy feliz, intranquilo pero feliz.

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