Me odio a mí mismo, y me quiero morir.
domingo, 28 de febrero de 2010
lunes, 22 de febrero de 2010
HAGO COSAS INVALUABLES, POR ESO SOY POBRE.
Era otro detestable domingo, pues detestable porque no hay peor combinación que el sol, domingo y gente. Por eso, y no sólo por eso, termino en casa todo el día haciendo tonteras. Aquel domingo me tocaba tontear con la plastilina, admito no ser muy bueno (Nunca admito lo contrario) con eso de armar personajes, pero le pongo ganas, entusiasmo, delicadeza, emoción, y muchas cosas más, que dan como resultado un muñequito muy agradable, pero muy lejano a lo que al principio imaginé.
Ya tenía mi obrita maestra, tirada en la cama, lista y mirándome fijamente, hasta que la oí decir…no soy tuyo, pero me quedaré contigo. Esos minutos de alucinación producto de mi ociosidad, me hizo reflexionar respecto al destino de mi muñequillo.
Me nació el sentimiento de hacerlo, como de igual manera me nacieron las ganas de poder obsequiarlo. Sabía que entregarlo, significaba ir a una intermediaria.
Ya tenía mi obrita maestra, tirada en la cama, lista y mirándome fijamente, hasta que la oí decir…no soy tuyo, pero me quedaré contigo. Esos minutos de alucinación producto de mi ociosidad, me hizo reflexionar respecto al destino de mi muñequillo.
Me nació el sentimiento de hacerlo, como de igual manera me nacieron las ganas de poder obsequiarlo. Sabía que entregarlo, significaba ir a una intermediaria.
Pasaban los días, y crecía mi entusiasmo de entregar aquel personaje. A veces pensaba en lo genial que sería fotografiar al dueño, con mi creación, además de dibujar en una hoja ambientes de fondo, y tomar al personajillo como modelo.
Ya habían pasado unos cuantos meses, y cada día pasado, le había entregado valor a mi creación, valor que se fue a la misma mierda cuando me enteré por medio de la intermediaria, que otra representación, mucho mejor fabricada, con un precio definido y real, mucho más comercial y con una expectativa más comprensible, había llegado al mundo de la persona destinada a ser dueña de mi plastilina y de inmediato fueron opacados mis deseos de entregarlo.
Llegué a casa, tome al muñequito lo miré y le dije; tenías razón, no te vas, por eso soy pobre. (Ni yo daría un sol por lo que hago)
Ya habían pasado unos cuantos meses, y cada día pasado, le había entregado valor a mi creación, valor que se fue a la misma mierda cuando me enteré por medio de la intermediaria, que otra representación, mucho mejor fabricada, con un precio definido y real, mucho más comercial y con una expectativa más comprensible, había llegado al mundo de la persona destinada a ser dueña de mi plastilina y de inmediato fueron opacados mis deseos de entregarlo.
Llegué a casa, tome al muñequito lo miré y le dije; tenías razón, no te vas, por eso soy pobre. (Ni yo daría un sol por lo que hago)
domingo, 14 de febrero de 2010
DOY BUENOS CONSEJOS, POR ESO ME QUEDO SIN NADA.
(Probablemente es lo más irracional que haya escrito)
La historia de Lucifer, es una de las más asombrosas que he oído. Un ente, con la belleza color celeste, con las virtudes respectivas, con la importancia merecida, con todas las ventajas de ser un ángel de Dios. Lucifer tan cerca de la divinidad, tan conocedor de la gracia de Dios y de su magnificencia. Lucifer, ente que experimentó el mundo del bien, perteneció a él, y se sublevó.
Lucifer, lanzado desde lo más alto y caído hasta lo más recóndito. Un ente, con la belleza color negra, con los defectos respectivos, con la insignificancia merecida, con todas las desventajas de ser un ángel de nadie. Lucifer tan cerca del horror, tan conocedor del desprecio de Dios y de su intolerancia. Lucifer, ente que experimentó el mundo del mal, pertenece a él, y es lo que es.
Si alguien me tiene que decir lo que solo está bien, es Dios. Si alguien me tiene que decir lo que solo está mal es Lucifer. Pero el único que puede distinguir la diferencia, es éste último.
Probablemente es hereje lo que cuente, o no. Quizás Dios esté enojado conmigo, quizás Lucifer sonría. De lo que sí estoy seguro, es que ésta historia te contaría, y claro, pediría que reflexiones sobre ella. Tal vez captes la moraleja, y saques algo positivo y te quedes con ella un buen tiempo, mientras me regocijo en tu efímero “gracias”.
Tengo la seguridad de darle a mis consejos, cuotas de claridad, sinceridad, justicia, maldad, cariño, contradicción y cualquier tipo de elemento necesario para que éste sea más que bueno, adecuado. Por eso mi mejor consejo es: “Piensa antes de pedir uno”.
Lucifer, lanzado desde lo más alto y caído hasta lo más recóndito. Un ente, con la belleza color negra, con los defectos respectivos, con la insignificancia merecida, con todas las desventajas de ser un ángel de nadie. Lucifer tan cerca del horror, tan conocedor del desprecio de Dios y de su intolerancia. Lucifer, ente que experimentó el mundo del mal, pertenece a él, y es lo que es.
Si alguien me tiene que decir lo que solo está bien, es Dios. Si alguien me tiene que decir lo que solo está mal es Lucifer. Pero el único que puede distinguir la diferencia, es éste último.
Probablemente es hereje lo que cuente, o no. Quizás Dios esté enojado conmigo, quizás Lucifer sonría. De lo que sí estoy seguro, es que ésta historia te contaría, y claro, pediría que reflexiones sobre ella. Tal vez captes la moraleja, y saques algo positivo y te quedes con ella un buen tiempo, mientras me regocijo en tu efímero “gracias”.
Tengo la seguridad de darle a mis consejos, cuotas de claridad, sinceridad, justicia, maldad, cariño, contradicción y cualquier tipo de elemento necesario para que éste sea más que bueno, adecuado. Por eso mi mejor consejo es: “Piensa antes de pedir uno”.

LE TENGO FE A TODOS, PERO NO ME LA TENGO A MÍ.
Debes saber que yo soy monce; porque despierto a las once.
Ahora enrumba otro destino; porque a las justas, yo camino.
Mejor conoce otras mentes; mientras yo, limpio mis dientes.
Vete ahora que se hace tarde; a mí el ojo, aún me arde.
Puedes lograr tu cometido; yo de nuevo, quedo dormido.
Sé que no saldré de este reposo; ya sabes, soy perezoso.
Puedes buscar a quien te ama; yo aún, sigo en piyama.
I'm only sleeping...
Tú sí puedes, yo no.
¿Y un feliz 14?
sábado, 13 de febrero de 2010
EL ARTE ME PONE FELIZ, PERO SOY INFELIZ
Jamás me he sentido artista, pero eso no impide que haga alguno que otro intento por serlo. Con un lápiz, una hoja y una justificada motivación, emprendo una travesía emocional, sentimental y poco egoísta en el mundo del arte. Mientras actúo, voy buscando la perfección (Desde mi limitada perspectiva). Cada línea chueca, cada círculo deforme y esos ojos que no te gustan; no son más que anhelos en forma de mí.
Disfrutaba dibujando, y disfrutaba también entregarlos a personas que merecían, no algo mejor, un pedacito de mí. Un Jimmy Page fabuloso, que aunque no lo hice para la persona que se lo llevó, sé que lo merecía; Un The Cure, que lo necesitabas más que yo, así como la esperanza de seguir adelante; Una ahorcada, que más de una expresión gráfica, debió ser una expresión real; Un Simba, que pudo suplantar la eternidad y perfección que jamás logré tener; Una infinidad de extraños dibujos, que supieron significar sentimientos flotantes, y quiero ver como los atrapaste.
El arte me pone feliz, pues es el ¡sujétate!, para mis enredados pensamientos. Un arte que me hace sentir feliz y aliviado de poder materializar lo abstractamente imposible. Un arte que me hace sentir feliz de demostrar todas mis infelicidades.
Disfrutaba dibujando, y disfrutaba también entregarlos a personas que merecían, no algo mejor, un pedacito de mí. Un Jimmy Page fabuloso, que aunque no lo hice para la persona que se lo llevó, sé que lo merecía; Un The Cure, que lo necesitabas más que yo, así como la esperanza de seguir adelante; Una ahorcada, que más de una expresión gráfica, debió ser una expresión real; Un Simba, que pudo suplantar la eternidad y perfección que jamás logré tener; Una infinidad de extraños dibujos, que supieron significar sentimientos flotantes, y quiero ver como los atrapaste.
El arte me pone feliz, pues es el ¡sujétate!, para mis enredados pensamientos. Un arte que me hace sentir feliz y aliviado de poder materializar lo abstractamente imposible. Un arte que me hace sentir feliz de demostrar todas mis infelicidades.
AMO LA MÚSICA, PERO NO ME ATREVO A HACERLA
Mi menor,
La mayor,
Re mayor, Si menor,
Mi menor,
La mayor,
La menor, Re mayor…
Coro: If I give my heart to youuu…
Desde pequeño, sentí la grata compañía de la música; por un lado la antigüedad y los admirables movimientos de los brazos de mi abuelo, por otro lado el seductor e inamovible pedazo de madera en forma de violín de mi otro abuelo. Además del fanatismo Beatlediano de mi papá, y los gustos rocanroleros de mi padrino. Como olvidar los intermitentes gustos musicales de mi hermano, las mixturas vanguardistas de mis hermanas y una que otra curiosidad mía.
La exploración musical se convirtió en un profundo vínculo auditivo, que logró, y logra, trastornar mi aleación con la realidad, llevándome a territorios…netamente cerebrales.
Un gran depresivo, porque es difícil no relacionar momentos con una canción; Un gran calmante, porque lleva a especular la realidad a tu modo. Una necesidad aprobada por mi alma. Un talento creativo que se limita a la pasividad del placer únicamente auditivo.
Escuchar enormes presencias musicales, como las de Hendrix, Townsend, Barrett, Beethoveen, Harrison; han logrado mi plena admiración (La cual no significa mucho allá afuera), pero también una exagerada intimidación a mis ganas de alguna vez poder ejecutar.
No desconozco la sensación de tocar algo, y admito que no lo hacia mal, pero el golpe idiota que dice: “No lo lograrás”, destruye todo tipo de motivación.
La música se ha convertido en parte de mi cuerpo, exactamente de mi oído. Pero por miedo, no me atrevo a expandirla.
La mayor,
Re mayor, Si menor,
Mi menor,
La mayor,
La menor, Re mayor…
Coro: If I give my heart to youuu…
Desde pequeño, sentí la grata compañía de la música; por un lado la antigüedad y los admirables movimientos de los brazos de mi abuelo, por otro lado el seductor e inamovible pedazo de madera en forma de violín de mi otro abuelo. Además del fanatismo Beatlediano de mi papá, y los gustos rocanroleros de mi padrino. Como olvidar los intermitentes gustos musicales de mi hermano, las mixturas vanguardistas de mis hermanas y una que otra curiosidad mía.
La exploración musical se convirtió en un profundo vínculo auditivo, que logró, y logra, trastornar mi aleación con la realidad, llevándome a territorios…netamente cerebrales.
Un gran depresivo, porque es difícil no relacionar momentos con una canción; Un gran calmante, porque lleva a especular la realidad a tu modo. Una necesidad aprobada por mi alma. Un talento creativo que se limita a la pasividad del placer únicamente auditivo.
Escuchar enormes presencias musicales, como las de Hendrix, Townsend, Barrett, Beethoveen, Harrison; han logrado mi plena admiración (La cual no significa mucho allá afuera), pero también una exagerada intimidación a mis ganas de alguna vez poder ejecutar.
No desconozco la sensación de tocar algo, y admito que no lo hacia mal, pero el golpe idiota que dice: “No lo lograrás”, destruye todo tipo de motivación.
La música se ha convertido en parte de mi cuerpo, exactamente de mi oído. Pero por miedo, no me atrevo a expandirla.

viernes, 12 de febrero de 2010
ODIO LO EXCESOS, Y MI HÍGADO YA NO SIRVE
Es despreciable ver a todas las personas cometiendo excesos; Drogadictos que pierden noción de todo, dependiendo de algo tan rico como la hierba, y entregándole mala fama, quitándole así, la importancia que debe tener el producto; Ebrios, que con la idiota idea de olvidar las penas, se refugian en la bebida, quedando en un estado pésimo y repugnante; Gulas, que comen todo lo que encuentran, y que lo único que hace olvidar sus ansías de comer, es comer; Ludópatas, que no pueden dejar de presionar un botón, tontas personas que ven en una maquina el amigo que nunca tuvieron; Fanáticos, débiles mentales que encuentran en una idea o en una persona un fin de vida, cuando lo único que hacen es condicionar su patética vida a fines completamente inescrupulosos; Trabajadores, que creen que teniendo siete trabajos pueden tener una vida mejor, mientras sus hijos adoptan como vida lo antes mencionado.
Es por eso, por todo eso que odio lo excesos, y es por eso, por todo eso que mi hígado pende de un hilo…SALUD
Es por eso, por todo eso que odio lo excesos, y es por eso, por todo eso que mi hígado pende de un hilo…SALUD
YA NO BEBO, PERO ME GUSTA LO AMENO
En esta época de mi vida, beber alcohol en exageración, puede significar mi muerte. Pero por eso no evito pasarla bien. Voy a una reunión con el propósito de observar y bueno condicionar innumerables comportamientos beodos de las personas que asisten.
El día de borrachera es un acontecimiento social, donde al inicio a mí sólo me despierta el interés de la relación conversación-bebida; y trato de evitar cualquier tipo de actividad exageradamente convencional, como el baile. Después de tomar precavidamente y ver un entorno de caras rojas, ojos rojos y cerebros verdes; me acomodo en la silla, y miro privilegiadamente conversaciones que pasan entre lo, convencional, patético, redundante e imbécil. Convencional, es algo normal, no es un defecto, hay días en que muero por serlo, hay días en que lo soy; Patético, ése tipo de conversaciones son las típicas cosas que nadie quiere oír, es más, ni tú mismo quieres hacerlo; Redundante, tipo de conversaciones que después de terminar un tema, hablan de otro y regresan al anterior, por falta de recursos, por mediocridad, por aburrimiento, no lo sé, pero siempre lo hacen; Imbécil, llamo así a la sumatoria de las anteriores descripciones.
Todo ése tipo de conversaciones me alegra, me pone feliz escuchar cada palabra idiota, exagerada, poco frecuente de las personas. Y creo que es el único momento en el cual me siento mejor que alguien, el no beber y el que otros lo hagan, sin duda ameniza mi vida.
También tengo que admitir haber estado más veces en el otro lado. Recuerdo la vez que sentí (Sí, lo sentí) por segundos, que alguien era más grande que Janis Joplin, sólo lo dije ésa vez´, y no sé si lo vuelva a hacer
El día de borrachera es un acontecimiento social, donde al inicio a mí sólo me despierta el interés de la relación conversación-bebida; y trato de evitar cualquier tipo de actividad exageradamente convencional, como el baile. Después de tomar precavidamente y ver un entorno de caras rojas, ojos rojos y cerebros verdes; me acomodo en la silla, y miro privilegiadamente conversaciones que pasan entre lo, convencional, patético, redundante e imbécil. Convencional, es algo normal, no es un defecto, hay días en que muero por serlo, hay días en que lo soy; Patético, ése tipo de conversaciones son las típicas cosas que nadie quiere oír, es más, ni tú mismo quieres hacerlo; Redundante, tipo de conversaciones que después de terminar un tema, hablan de otro y regresan al anterior, por falta de recursos, por mediocridad, por aburrimiento, no lo sé, pero siempre lo hacen; Imbécil, llamo así a la sumatoria de las anteriores descripciones.
Todo ése tipo de conversaciones me alegra, me pone feliz escuchar cada palabra idiota, exagerada, poco frecuente de las personas. Y creo que es el único momento en el cual me siento mejor que alguien, el no beber y el que otros lo hagan, sin duda ameniza mi vida.
También tengo que admitir haber estado más veces en el otro lado. Recuerdo la vez que sentí (Sí, lo sentí) por segundos, que alguien era más grande que Janis Joplin, sólo lo dije ésa vez´, y no sé si lo vuelva a hacer

jueves, 11 de febrero de 2010
NO CREO EN DIOS, PERO HABLO CON ÉL
“Dios es un concepto con el cual medimos nuestro dolor”, leí alguna vez lo dicho por Lennon. Y Parece cierto, recuerdo aquella vez que le imploré para que mi madre se recupere, lo hice con sinceridad, era lo que quería. Es una posición netamente natural.
La vida se lleva por momentos, los exploto al máximo desde mi cama, dentro de mi mente (Miedo a exteriorizar las cosas).En unos momentos doy gala de mi fuerte sentimiento en contra de Él, en otros momentos digo lo importante que podría ser Él para mí. Son momentos muy contradictorios, pero se los cuento.
Es una relación de existencia, pero pasiva, sin ninguna intervención, amistad extraña con la profunda necesidad de no sentirme sólo, de creer que existe, de querer que Él puede hacer algo, que los momentos geniales y malos que me pasan no son mi culpa, que todo lo malo y bueno que me pasa es por su culpa. Quiero sentir que todo depende de Él, que me quiere, que me hará sentir mejor, pero no lo hace. Por eso no le creo nada, pero sigo hablando con Él.
Probablemente todos (No más de 3 personas) dirán que no es la forma en la cual Él pueda hacer algo por mí. Pero lo que hago es sincero, íntimo, loco, pero real.
Le digo que me he portado bien, le digo que Él ha sido testigo que lo he sido, y no dice nada.
Le digo que me he portado mal, que Él ha sido testigo que lo he sido, y no dice nada.
Le pido que haga algo por mí, que lo haga por favor, y no dice nada.
Por eso no le creo nada.
Le digo que no haga nada por mí, sino por otras personas, y sólo me dice que duerma tranquilo.
Por eso sigo hablando con Él.
La vida se lleva por momentos, los exploto al máximo desde mi cama, dentro de mi mente (Miedo a exteriorizar las cosas).En unos momentos doy gala de mi fuerte sentimiento en contra de Él, en otros momentos digo lo importante que podría ser Él para mí. Son momentos muy contradictorios, pero se los cuento.
Es una relación de existencia, pero pasiva, sin ninguna intervención, amistad extraña con la profunda necesidad de no sentirme sólo, de creer que existe, de querer que Él puede hacer algo, que los momentos geniales y malos que me pasan no son mi culpa, que todo lo malo y bueno que me pasa es por su culpa. Quiero sentir que todo depende de Él, que me quiere, que me hará sentir mejor, pero no lo hace. Por eso no le creo nada, pero sigo hablando con Él.
Probablemente todos (No más de 3 personas) dirán que no es la forma en la cual Él pueda hacer algo por mí. Pero lo que hago es sincero, íntimo, loco, pero real.
Le digo que me he portado bien, le digo que Él ha sido testigo que lo he sido, y no dice nada.
Le digo que me he portado mal, que Él ha sido testigo que lo he sido, y no dice nada.
Le pido que haga algo por mí, que lo haga por favor, y no dice nada.
Por eso no le creo nada.
Le digo que no haga nada por mí, sino por otras personas, y sólo me dice que duerma tranquilo.
Por eso sigo hablando con Él.
SOY ALGO INCONSCIENTE PORQUE DIGO LO QUE PIENSO, Y SOY ALGO CONSCIENTE PORQUE PIENSO LO QUE DIGO.
Hace más de un año pude comprobar que saber algo y comprender su naturaleza, no es necesariamente lo que tienes que decir. Aunque suene confuso lo que digo, es verdad, dentro de mí lo es.
Junio del 2009: Lima seguía siendo la ciudad gris, incomoda y mata personas sensibles como yo. Y bueno había llegado, yo, a ver a aquella chica que debía liberar.
Quedamos en que ella vendría a verme, pues no conozco mucho el tráfico limeño. Llegó a casa, nos saludamos con un fuerte abrazo, intercambiamos regalos y fuimos a la búsqueda de un parque y encontramos a uno no muy lejano. Yo era feliz hablando con ella, sé que ella lo era también. Pero sabiamos que la felicidad era relativa.
Luego de conversar sobre cosillas del viaje, le conté cada detalle de aquella chica que ella no quiso oír antes de vernos, por celos, por nostalgia, por impotencia. Sé que era feliz escuchándome, pero sabía cuanto le dolía lo que yo contaba. Lo supe pero igual lo hice, Era inconsciente que lo que decía le fastidiaba, pero era consciente que eso era lo que sentía.
Ella sabía que yo era feliz estando con ella, pero también sabía que no era con quien yo quería ser feliz. Y me dijo que no le importaba, que sólo quería estar conmigo.
Yo sabía que era feliz estando con ella, pero también sabía que no era con quien quería ser feliz. Y no se lo dije, y no le importó.
De alguna forma soy consciente de lo que digo, lo pienso, lo siento, lo sé…pero soy inconsciente al decírselo a las personas. Ella no debió saberlo, pero a alguien tenía que yo decírselo.
Ese día me di cuenta, que llegué a liberar a alguien que ya era libre. Aunque triste pero lo era. Ese día me di cuenta de lo estúpido que soy por decirle las cosas, los sentimientos que en mí se retorcían, pero necesitaba decirlo. Había intentando decírselo a la persona que sí debía escucharlo, y lo hice, pero sólo sirvió para darme cuenta eso había terminado, y para no dejar que muera en mí, fui a contarlo a Lima.
Junio del 2009: Lima seguía siendo la ciudad gris, incomoda y mata personas sensibles como yo. Y bueno había llegado, yo, a ver a aquella chica que debía liberar.
Quedamos en que ella vendría a verme, pues no conozco mucho el tráfico limeño. Llegó a casa, nos saludamos con un fuerte abrazo, intercambiamos regalos y fuimos a la búsqueda de un parque y encontramos a uno no muy lejano. Yo era feliz hablando con ella, sé que ella lo era también. Pero sabiamos que la felicidad era relativa.
Luego de conversar sobre cosillas del viaje, le conté cada detalle de aquella chica que ella no quiso oír antes de vernos, por celos, por nostalgia, por impotencia. Sé que era feliz escuchándome, pero sabía cuanto le dolía lo que yo contaba. Lo supe pero igual lo hice, Era inconsciente que lo que decía le fastidiaba, pero era consciente que eso era lo que sentía.
Ella sabía que yo era feliz estando con ella, pero también sabía que no era con quien yo quería ser feliz. Y me dijo que no le importaba, que sólo quería estar conmigo.
Yo sabía que era feliz estando con ella, pero también sabía que no era con quien quería ser feliz. Y no se lo dije, y no le importó.
De alguna forma soy consciente de lo que digo, lo pienso, lo siento, lo sé…pero soy inconsciente al decírselo a las personas. Ella no debió saberlo, pero a alguien tenía que yo decírselo.
Ese día me di cuenta, que llegué a liberar a alguien que ya era libre. Aunque triste pero lo era. Ese día me di cuenta de lo estúpido que soy por decirle las cosas, los sentimientos que en mí se retorcían, pero necesitaba decirlo. Había intentando decírselo a la persona que sí debía escucharlo, y lo hice, pero sólo sirvió para darme cuenta eso había terminado, y para no dejar que muera en mí, fui a contarlo a Lima.
SOY ALGO INSENSIBLE, PORQUE HAGO PROMESAS QUE NO CUMPLIRÉ, SOY MUY RESPONSABLE PORQUE CUMPLO MIS JURAMENTOS.
Eran los primeros días del 2008, la resaca desvanecía con total naturalidad, pero dejó en mi cabeza la idea de hacer un viaje. Un arduo año “académico” y emocional se había ido y, pues necesitaba descansar, irme de la ciudad y divertirme un poco.
Enrumbo en un ómnibus, y tres horas más tarde llego a mi destino, la ciudad de Trujillo. Aunque lo primeros días de mis estadía fueron comunes, ya saben... jugar futbol y enterarme de alguno que otro chismecillo (Mi primo terminó con la novia).
Luego de un par días noté un ligero cambio de actitud en mi primo, pues soltero de nuevo quería recuperar todo “el tiempo perdido”, e invitaba a diario a sus amigos para embriagarse un poco y abrirse nuevos horizontes probablemente sexuales.
Llegó la noche y todos nos veíamos en la sala; tres amigos y tres amigas de mi primo dueño de casa, dos primos más y su humilde narrador (A quien le fue muy difícil estar, pues andaba enviciado con Resident Evil 4). Luego de un par de horas reunidos, y luego también de algunas mentirillas mías para amenizar la noche (Inventé un hijo, una esposa), noto la mirada penetrante de una de las chicas, y aunque no le presté atención al principio, al final...sí (Aunque poco me importaba). Después de muchos tragos y una que otra acción inexorable producto del licor; ella se acerca a confesarme su fanatismo por Radiohead.
Al rato, la conversación se hizo algo extraña, pero divertida (Sólo recuerdo que lo era). Y luego de más acciones inexorables pero sorprendentes, todos se fueron, ella también.
Recuerdo haber escrito que las fiestas eran constantes, pues lo eran. Al día siguiente mi primo armó otra; en donde no participé, no me animé a bajar y preferí quedarme en la computadora chateando. Y mientras abajo era alborotado, yo chateaba tranquilamente, aunque podía sentir que los “invitados” entraban y salían del baño (Baño ubicado en el piso donde me escondía). Y pude fijarme que la chica que un día anterior me confesó su fanatismo, era la más frecuente visitante. En uno de mis tanto reojos, pude ver como ella se acercaba a mí, con pasos tan silenciosos como los rezos que daba en mi mente porque no viniera. Entonces llegó y me contó que se iría a vivir a Lima, y que si podía darle mi mail o número telefónico; Por educación lo hice, prometiéndome que jamás entablaría ninguna relación profunda con ella, por convicción a que la lejanía no es saludable para relaciones profundas, pero más por el hecho que no me llamaba la atención (Ya saben…”ni cagando con ella”).
Pasaron los días y los meses, y poco a poco me pude dar cuenta de lo genial que era ésta, la chica atrevida. Las conversaciones superficiales se convirtieron de pronto en carne y hueso. Pude percibir su presencia, pude sentir de cerca el latir de su cerebro al escupir tanta idea agradable y finalmente pude darme cuenta que todo era una ilusión. No el hecho que ella fuese genial, sino el hecho de no poder entablar un vínculo real (Aunque me negué a aceptarlo).
Luego pensando bien las cosas llegué a que esto no podía seguir, entonces, me prometí y le prometí que no haría nada para seguir con el vínculo. Pero a los días “volvimos”… No sé por qué…aburrimiento, dependencia, la extrañaba, me extrañaba…no lo sé. Eso duró un poco más, ya saben, “la ilusión”, “la esperanza”.
Ya teníamos dos años con esto, nos vimos no más de diez veces, la pasamos bien unas mil setecientas, y la última vez que nos encontramos aunque fue un día muy genial, con muy gratos recuerdos, al despedirme, me juré y le juré que ésta había sido la última vez.
Han pasado meses, hemos perdido contacto, pero me late que ella ya dejó de apuntar su genialidad hacía a mí, y que ahora apunta a un vínculo más real y profundo.
Enrumbo en un ómnibus, y tres horas más tarde llego a mi destino, la ciudad de Trujillo. Aunque lo primeros días de mis estadía fueron comunes, ya saben... jugar futbol y enterarme de alguno que otro chismecillo (Mi primo terminó con la novia).
Luego de un par días noté un ligero cambio de actitud en mi primo, pues soltero de nuevo quería recuperar todo “el tiempo perdido”, e invitaba a diario a sus amigos para embriagarse un poco y abrirse nuevos horizontes probablemente sexuales.
Llegó la noche y todos nos veíamos en la sala; tres amigos y tres amigas de mi primo dueño de casa, dos primos más y su humilde narrador (A quien le fue muy difícil estar, pues andaba enviciado con Resident Evil 4). Luego de un par de horas reunidos, y luego también de algunas mentirillas mías para amenizar la noche (Inventé un hijo, una esposa), noto la mirada penetrante de una de las chicas, y aunque no le presté atención al principio, al final...sí (Aunque poco me importaba). Después de muchos tragos y una que otra acción inexorable producto del licor; ella se acerca a confesarme su fanatismo por Radiohead.
Al rato, la conversación se hizo algo extraña, pero divertida (Sólo recuerdo que lo era). Y luego de más acciones inexorables pero sorprendentes, todos se fueron, ella también.
Recuerdo haber escrito que las fiestas eran constantes, pues lo eran. Al día siguiente mi primo armó otra; en donde no participé, no me animé a bajar y preferí quedarme en la computadora chateando. Y mientras abajo era alborotado, yo chateaba tranquilamente, aunque podía sentir que los “invitados” entraban y salían del baño (Baño ubicado en el piso donde me escondía). Y pude fijarme que la chica que un día anterior me confesó su fanatismo, era la más frecuente visitante. En uno de mis tanto reojos, pude ver como ella se acercaba a mí, con pasos tan silenciosos como los rezos que daba en mi mente porque no viniera. Entonces llegó y me contó que se iría a vivir a Lima, y que si podía darle mi mail o número telefónico; Por educación lo hice, prometiéndome que jamás entablaría ninguna relación profunda con ella, por convicción a que la lejanía no es saludable para relaciones profundas, pero más por el hecho que no me llamaba la atención (Ya saben…”ni cagando con ella”).
Pasaron los días y los meses, y poco a poco me pude dar cuenta de lo genial que era ésta, la chica atrevida. Las conversaciones superficiales se convirtieron de pronto en carne y hueso. Pude percibir su presencia, pude sentir de cerca el latir de su cerebro al escupir tanta idea agradable y finalmente pude darme cuenta que todo era una ilusión. No el hecho que ella fuese genial, sino el hecho de no poder entablar un vínculo real (Aunque me negué a aceptarlo).
Luego pensando bien las cosas llegué a que esto no podía seguir, entonces, me prometí y le prometí que no haría nada para seguir con el vínculo. Pero a los días “volvimos”… No sé por qué…aburrimiento, dependencia, la extrañaba, me extrañaba…no lo sé. Eso duró un poco más, ya saben, “la ilusión”, “la esperanza”.
Ya teníamos dos años con esto, nos vimos no más de diez veces, la pasamos bien unas mil setecientas, y la última vez que nos encontramos aunque fue un día muy genial, con muy gratos recuerdos, al despedirme, me juré y le juré que ésta había sido la última vez.
Han pasado meses, hemos perdido contacto, pero me late que ella ya dejó de apuntar su genialidad hacía a mí, y que ahora apunta a un vínculo más real y profundo.
martes, 9 de febrero de 2010
"Quisiera ser 3, pero soy 0"
Hace poco leí canalla sentimental, y aunque no me pareció la mejor obra que he leido, encontré un ejercicio muy interesante. No terminaría con esto, pero aquí va un poco.
Soy algo insensible, porque hago promesas que no cumpliré, soy muy responsable porque cumplo mis juramentos. Soy algo inconsciente porque digo lo que pienso, y soy algo consciente porque pienso lo que digo. No creo en Dios, pero converso con Él. Ya no fumo, pero invítame uno. Ya no bebo pero me gusta lo ameno. Odio los excesos y mi hígado ya no sirve. Amo la música, pero no me atrevo a hacerla. El arte me pone feliz, pero soy infeliz. Le tengo fe a todos, pero no me la tengo a mí. Doy buenos consejos por eso me quedo sin nada. Hago cosas invaluables, por eso soy pobre. Soy muy haragán para ser feliz, pero muy trabajador para ser infeliz. Amo a las mujeres, pero más a las que odio. Me cae bien la gente, pero uno por uno. Soy mentiroso, pero también digo la verdad. Quisiera casarme, pero ella está muerta. Quisiera morir, pero odio a mucha gente. Detesto mi cumpleaños, pero espero que llegue. Me encanta la inteligencia, pero no la tengo. Soy muy malo, pero soy muy bueno. Quiero tener un hijo, pero soy hombre. Quisiera escribir un libro, pero no soy dedicado. Quisiera ganar el nobel, pero no he escrito nada. Quiero vivir en Liverpool, pero llegaré muerto. Soy muy inestable, pero con los mismos sentimientos. Soy un fan de la música de los Beatles, pero los vivo. Soy demócrata, pero es un ideal. Creo en la libertad, pero no en el liberalismo. Quisiera poder hacer algo, pero respeto a la naturaleza. He fumado hierba, pero no es lo máximo. He comido trufas, y sí es lo máximo. Quisiera tocar cosas y hacerlas chocolates, quisiera tocarte y comerte. No creo en la iglesia, pero me da curiosidad. No creo en la religión, pero admiro a Jesús. Quisiera ser Jesús y justificar mi incomprensión. No fui mejor que él, pero ya no quiero serlo. Kinks me pone de buen humor, pero me engaño a mí mismo. Fumo en lugares públicos, pero cuando no hay nadie. La gente dice que estoy loco, y lo tomo como halago. No soy bueno para dar halagos, pero no soy hipócrita. Me encantaría decir lo que siento, pero sé que no importa. Hago cosas que no importan, pero las que duelen menos. No creo en Santa, pero aún le escribo. Tengo un niño adentro, pero aún nadie juega conmigo. Conocí a Hendrix, y no es invento. Detesto la educación, pero me gusta aprender. Me gusta la motivación, pero no la exigencia. Me gusta la universidad, pero baños hay en todos sitios. No me gusta pagar, pero te doy el dinero. Quisiera ser muchas personas, pero sólo puedo ser yo. Ya no quiero aprender ni enseñar, sólo quiero estar en paz. He visto películas, pero no puedo ver across. He visto muchas series, y temo ver el final de Pushing daisies.Me encantaría ser un pastelero mago, pero soy un pordiosero vago. A veces pienso lo genial que soy, pero no es suficiente. Aveces termino algo,pero siento que no basta. Adoro mi niñez, pues necesitaba menos. Adoro el pasado,porque aún no me conocía. Adoro Laredo, pero más cuando lo recuerdo. Adoro a mi familia, por eso sólo escribo.Amo a mi perro, sin él no tendría amigos.Amo mi cama, porque me gusta dormir.Hablo con mi celular, a ver si se atreve a sonar.Conozco mucha gente que encajaría en mi mundo, pero yo no en el de ellas.No soy exigente,pero todos lo son.Me gustan los niños, pero son contados.Tengo muchas ganas, pero me la como con pan.Iría si quisiera, pero tengo mala suerte.Creo que soy único,pero no creo ser especial.Quiero tener amigos, pero no responsabilidades. Quiero depender de alguien, pero que no dependan de mí.Quiero estudiar psicología, pero no ser psicólogo.Estudio comunicación, pero no quiero ser comunicador.Quisiera que me lean, pero no estar escrito, Quiero atención, pero no llamarla.Quisiera terminar esto, pero sé que faltan cosas.
viernes, 5 de febrero de 2010
DeSpERtÉ
Por: Milanto SepulvedaDesperté sabiendo que era jueves, sabía que no era un día muy trajinado. No tenía clases en la universidad, menos trabajo (en realidad nunca lo tuve), aunque era día de asear el cuarto (como cada jueves que cae 12), así que fui por el short, el polo y el mítico plumero.
No sé si esté bien, pero lo primero en arreglar es la cama, la tiendo, luego voy por el plumero y sacudo todo lo que a vista tenga polvo hasta que mi nariz no pueda más. Como todo los días no son jueves y menos jueves doce, suelo encontrar cosas que siempre olvido tener; cartas, juguetes o algunas películas; las cuales vuelvo a leer, jugar o ver, respectivamente.
Sigo limpiando u ordenando hasta ver todo el cuarto más que limpio, decente. Luego de la ducha y el arreglo personal (Que sirve de poco) me preparo para salir en la búsqueda de algún fumeke amigo mío e ir a la caza de buenos temas de conversación o creación (creaciones artísticas como pintura, escritura, etc).
Ya por la tarde me dirijo a casa a comer todo lo no comí durante el día. Mientras camino veo caer el sol hasta la cabeza de un niño recién salido del colegio, quien grita a su madre: “conste que hoy ya puedo ver la televisión y salir”, y me hizo pensar lo genial que es la juventud de ahora, pues yo tenía que esperar hasta el sábado en la tarde para hacer eso (Causa por la cual decidí aprender por mí mismo, consecuencia ser el ocioso que soy).
Ya en casa, después de no haber perdonado ni una miga de pan, voy a mi habitación y continúo el libro hasta que el sueño se apodera de mí (Cuatro de la mañana del siguiente día, viernes).
Desperté sabiendo que era viernes, y sí era un día trajinado. Tenía clases en la U, no tenía trabajo (Ese día no era la excepción) y ya tenía el cuarto limpio, así que era más fácil poder cambiarme y de encontrar la radio que me ayudará con mi problema con el reloj. A los pocos minutos, cuando ya a mi camisa le faltaba un botoncito, me entero que, aunque sabía que era viernes, en realidad era sábado. Otra vez… he vivido un día el cual no era ¡Maldición!, , no es la primera vez que despierto un día pensando que es otro, debo haber vivido días pensando que son otros, tal vez producto de ociosidad, o de la inestabilidad de mi vida. Cuántos exámenes habré perdido, cuántas fiestas, cuándo cumpleaños, cuántos días de conversación y creación, cuántas horas y minutos.
Ahora aparte de confundir los días, despierto pensando en dónde estarán…y es una perdida de tiempo también, pero menos patética (Aunque no tanto como contarlo).
No sé si esté bien, pero lo primero en arreglar es la cama, la tiendo, luego voy por el plumero y sacudo todo lo que a vista tenga polvo hasta que mi nariz no pueda más. Como todo los días no son jueves y menos jueves doce, suelo encontrar cosas que siempre olvido tener; cartas, juguetes o algunas películas; las cuales vuelvo a leer, jugar o ver, respectivamente.
Sigo limpiando u ordenando hasta ver todo el cuarto más que limpio, decente. Luego de la ducha y el arreglo personal (Que sirve de poco) me preparo para salir en la búsqueda de algún fumeke amigo mío e ir a la caza de buenos temas de conversación o creación (creaciones artísticas como pintura, escritura, etc).
Ya por la tarde me dirijo a casa a comer todo lo no comí durante el día. Mientras camino veo caer el sol hasta la cabeza de un niño recién salido del colegio, quien grita a su madre: “conste que hoy ya puedo ver la televisión y salir”, y me hizo pensar lo genial que es la juventud de ahora, pues yo tenía que esperar hasta el sábado en la tarde para hacer eso (Causa por la cual decidí aprender por mí mismo, consecuencia ser el ocioso que soy).
Ya en casa, después de no haber perdonado ni una miga de pan, voy a mi habitación y continúo el libro hasta que el sueño se apodera de mí (Cuatro de la mañana del siguiente día, viernes).
Desperté sabiendo que era viernes, y sí era un día trajinado. Tenía clases en la U, no tenía trabajo (Ese día no era la excepción) y ya tenía el cuarto limpio, así que era más fácil poder cambiarme y de encontrar la radio que me ayudará con mi problema con el reloj. A los pocos minutos, cuando ya a mi camisa le faltaba un botoncito, me entero que, aunque sabía que era viernes, en realidad era sábado. Otra vez… he vivido un día el cual no era ¡Maldición!, , no es la primera vez que despierto un día pensando que es otro, debo haber vivido días pensando que son otros, tal vez producto de ociosidad, o de la inestabilidad de mi vida. Cuántos exámenes habré perdido, cuántas fiestas, cuándo cumpleaños, cuántos días de conversación y creación, cuántas horas y minutos.
Ahora aparte de confundir los días, despierto pensando en dónde estarán…y es una perdida de tiempo también, pero menos patética (Aunque no tanto como contarlo).
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