domingo, 4 de septiembre de 2011

“INEVITABLE” LOS QUE NO SABEN

Por simpleza, ahorro de palabras, evitar profundizar, olvido, y sobre todo imagen personal, sea cual sea la razón la mayoría de personas son incapaces de decir a primera instancia aquello que los envuelve día a día...o eso creo.
Sin embargo conozco personas que lo hacen sin dudar, que no sienten ningún tipo de presión social, ambiental o contextual, y aun cuando no lo hacen es porque hacen cosas mejores que lo demuestran.
Mi mamá es una persona que a lo largo de mi vida se ha matado por demostrar que me ama, y no contenta con ello, genera la necesidad de decírmelo cada día. Cuando limpia, cocina, lava, barre, ordena, mira televisión, escucha radio, baila rock and roll, y todas aquellas cosas simples que ella hace genial, siempre que entro en su panorama visual encuentra la forma de decir que me quiere mucho, y realmente no me canso.
Aunque le respondo con una sacada de lengua algo cachosa, ella ya sabe lo que quiero decir, y yo, dentro de mí, puedo respirar aire de tranquilidad al saber que alguien como ella no sólo me lo demuestra, sino que también me lo dice y dirá y no se cansará.
Hace tres o cuatro meses alguien se me acercó en la universidad, una suerte de estereotipo femenino forzado y ordinario (Se pueden imaginar mi entusiasmo después de la descripción), para preguntarme si mi nombre era Jorge y si podría llenarle una encuesta sobre el nivel académico de la escuela (La cual es absolutamente evidente)
Mientras me disponía a llenar la ficha, aquel estereotipo femenino forzado y ordinario osó preguntar sobre mi estado de ánimo (El cual no era de lo más divertido, puesto que tenía como dos horas esperando mi próxima clase), a lo que respondí con una amigable sonrisa: “yo ahora mismo me encuentro muy pero en serio muy enamorado de mi novia, a la cual extraño y me provoca enviarle un mensaje (de texto)”.
Le envié un mensaje diciendo que iba a almorzar a la espera de mi clase del jueves por la tarde, mientras que la cara de sorpresa del estereotipo femenino forzado y ordinario delataba que en un futuro no iba entregarme más una encuesta.
Al recordar eso llego a pensar que no tengo la menor idea de cuantas personas dicen querer o amar a alguien a primera instancia, o si no lo hacen porque no quieren espantar a alguien que están por conocer o algo relativo, o porque no se les ocurrió hacerlo, o porque no es su estilo… no tengo idea. A mí me provocó hacerlo y lo hice.
Y yendo por las ramas (Como buen chimpancé), siempre me he preguntado: ¿En verdad un anillo dorado sirve para que alguien se dé cuenta que amas a otra?, y aunque alguien lo vea ¿En verdad lo respetaría si esa persona no dice nada sobre eso?, ¿Sería igual de interesante conocer a alguien que tiene un anillo dorado puesto? ¿Perderías interés si alguien te ve con un anillo dorado o se entera qué significa? No lo sé.
Dudo que eso tenga importancia, si en realidad la función vital del anillo sea espantar al resto, pero sí creo que si alguien está profundamente enamorada de otra persona, no veo cuál es la dificultad en decirlo sea donde sea, sea a quien sea, sea como sea, sin miedo… ¿qué podríamos perder? Si ya ganamos (Amamos).
Yo tengo un anillo verde en mi dedo, y aunque ella y yo sabemos lo que significa, no creo que el resto del mundo lo sepa o entienda del todo, en realidad no es determinante si lo saben o no, pero si tengo la oportunidad de decirlo a primera instancia, lo haré.
Hola, mi nombre es Jorge y amo, pero en serio amo a mi madre, y le sacaré la lengua cachosa para fundamentar lo que digo.
Hola, mi nombre es Jorge y estoy muy, pero en serio muy enamorado de mi novia, y se lo diré siempre, y a ti te daré un fuerte apretón de mano para fundamentar lo que digo luciendo mi anillo verde.

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