La notable capacidad de las
personas de cargar furias y resentimientos, o alegrías y gratitudes
inexistentes o prescritas, revela la aprehensión irracional hacía lo miserable.
Quizá porque es la única forma de marcar distancia con lo horrible.
Probablemente la visión pesimista de Alvy
Singer no baste para algunos que encuentran en la originalidad, o naturalidad
una vía de escape a una mejor visión de la vida, o una sensación más grata de
la misma.
Veo que la naturalidad y originalidad son
recursos admirables e intrigantes, pero no creo que se aparten totalmente de la
visión pesimista, sobre todo cuando se pretende definir a éstas como algo que nunca se haría, relegando lo que se hace a segundo plano.
No sé si soy original o natural, pero afirmo
ser especial (no como virtud). Si bien no tengo idea de qué tipo de
especialidad poseo, las cosas que hice, hago y haré -por más bondadosas que
sean, y que a la vez genere orgullo en los demás- al final siempre me han hecho sentir miserable y feliz.
Ser quien uno es, o no, no es garantía de
nada. Siempre estaremos merodeando dentro de lo miserable, lo cual resulta gratificante
si la otra opción es merodear en lo horrible. Y eso va directo al punto de la
existencia…yo qué sé.
