He llegado a
un punto en el cual me siento absolutamente vacío, que he perdido la jodida
rutina de escribir, he abandonado mi estructura y se ha convertido en un mero
mamarracho abandonado, lleno de deseos frustrados, buenas intenciones y
agitaciones románticas envueltas en agonía (y si es lo mismo perdonen).
Es obvio que
las ideas están ahí, como por ejemplo ésa de dar a entender que las personas puestas en un escenario
público-social, desarrollan la búsqueda de la valoración individual no a través
de lo que puedas hacer, aprender, ni mucho menos ser, sino al tiempo de agobio o sumisión o antónimos por la que has pasado. Un ejemplo claro es la universidad, pues
conozco gente más inteligente, conocedora, y talentosa que muchos de los
universitarios que también conozco, sin embargo no han tenido la suerte que sí
la tienen los menos inteligentes, conocedores y poco talentosos, que por pasar
sometidos a cinco años de encierro pestilente se han ganado el derecho de las
oportunidades. Además conozco gente que ha salido de la universidad con
conocimientos únicamente básicos y poco exclusivos, pero que han sido valorados
porque se les sumó también la tortura de los cinco años. (Acepto que es una
estúpida perspectiva la mía)
Bien dicen que “la abeja diligente no se detiene a libar de la flor
caída”, pues marca la diferencia entre lo irreversible y el vivir. Tal vez los
proverbios chinos sean minúsculas cachetadas al cerebro o al corazón pero, que
por arrogancia o por creer que porque es chino sólo sirve para lo ovnis, ignoramos
completamente.
Muchas cosas hay para decir, contar, que dispongan con una
base sostenida de emocionalidad existencial, o quizá con la bendita
superficialidad que hace las cosas más simples. Nunca faltan, nacen o se
guardan, caducan o se extienden, no lo sé, pero la televisión (y sólo es un ejemplo) está ahí
desnudando nuestra decadencia, reforzando nuestra imagen de entes corrientes y
poco esenciales. Hoy en día basta con decir tres palabras bien o mal dichas
para dominar el mundo, sin atreverse a ir más allá y darse cuenta que no hay
más…nada más.
Todo vivimos bajo una constante cultural, junto a una constante
material, sobre una constante emocional, vaya Dios a saber la diferencia, pero
al menos yo quiero, un poquito, más.
No sé si ha vuelto la rutina de escribir, pero lo sabré si
me voy sintiendo lleno de a pocos.
Buenas noches a todos.
PS: “Married Life” de “Up” me transporta, si un día muero
deben reproducir eso. Si dos días muero… ya buscaré otra melodía. = )