lunes, 7 de mayo de 2012

BODAS DE PLATA


Una lechuza me dio el primer saludo de cumpleaños, y mientras intentaba atribuirle alguna teoría mística  para sentirme especial, me di con la realidad de que debía reflexionar sobre mis bodas de plata de mi forzado matrimonio con la vida.
Quieto y expectante he pasado un matrimonio como la mayoría: con problemas, facilidades, compromisos, irresponsabilidades, sensibilidades y crueldades de mi parte o de la otra, con miles de anécdotas donde la gran mayoría son risibles.
Ha sido mi cumpleaños y como siempre la estupidez se apodera de mí, la inevitable ausencia de palabras y acciones que expresen lo que realmente quiero y siento aparece para dominarme, y  sí acepto ser importante para algunas personas, pero no creo merecer más que un compartir momentos conmigo el resto del año, el soportarme día a día es la mayor retribución que puedo recibir y merecer.
Tengo miedo, porque las circunstancias me pueden negar algunas cosas, me puede ilusionar y luego de una cachetada demostrarme que pido de más, por eso me someto a la realidad con tranquilidad, relajamiento, para ser acariciado y protegido como buen tonto que soy.
Al menos eso pasa en mi cumpleaños, en el único día en el que puedo aprovechar mi influencia termino por esconderme debajo de la cama con temor, viendo desfilar desde ahí a aquellos que realmente me quieren, y dejando entrar por debajo a quienes estén dispuestos a compartir o soportar mi miedo, porque me aman.
Agradezco a todos los que han hecho todo por mí, pero espero comprendan que expresar mi agradecimiento podría hacerme llorar, porque sencillamente me siento más vivo que nunca y no quiero que me vean quebrantable, pero ya tendré trescientos sesenta y cuatro días para que yo sin miedo y sin auto presión pueda demostrárselos, puedan darse cuenta lo muy importante que son para mí y mi matrimonio con la vida porque son parte vital.
PS: Son los mejores labios que existen.