He llegado a
un punto en el cual me siento absolutamente vacío, que he perdido la jodida
rutina de escribir, he abandonado mi estructura y se ha convertido en un mero
mamarracho abandonado, lleno de deseos frustrados, buenas intenciones y
agitaciones románticas envueltas en agonía (y si es lo mismo perdonen).
Es obvio que
las ideas están ahí, como por ejemplo ésa de dar a entender que las personas puestas en un escenario
público-social, desarrollan la búsqueda de la valoración individual no a través
de lo que puedas hacer, aprender, ni mucho menos ser, sino al tiempo de agobio o sumisión o antónimos por la que has pasado. Un ejemplo claro es la universidad, pues
conozco gente más inteligente, conocedora, y talentosa que muchos de los
universitarios que también conozco, sin embargo no han tenido la suerte que sí
la tienen los menos inteligentes, conocedores y poco talentosos, que por pasar
sometidos a cinco años de encierro pestilente se han ganado el derecho de las
oportunidades. Además conozco gente que ha salido de la universidad con
conocimientos únicamente básicos y poco exclusivos, pero que han sido valorados
porque se les sumó también la tortura de los cinco años. (Acepto que es una
estúpida perspectiva la mía)

