Recuerdo cuando era niño, tuve la virtud de ser solitario y la maldición de congestionar necesidades, sentimientos y anhelos, lo recuerdo porque me sigue pasando.
Mi padre es una persona muy importante en mi vida, se sacó la mugre literalmente para que no nos falte nada, consiguió hacerse de mil quinientos trabajos para lograrlo, lo que significó una ausencia justificada en casa. Mientras yo en casa disfrutaba de los aporte materiales que él hacía posible, tenia aún la necesidad de poder compartir un juego con él, me hubiera gustado que de todas las pelotas que él me regaló, en al menos una me haya dicho hay que jugar hijo. He jugado fútbol con millones de personas, me he roto la pierna más de una vez y he sido participe de las peleas más épica jugando al fútbol, en ninguna mi padre pudo ver manejar la zurda que yo tenía. Es raro que a pesar de jugar millones de minutos al fútbol con millones de personas, y haber marcado goles hasta de escorpión, todavía quiera jugar con mi padre, todavía sienta que el fútbol no tiene gracia si no pateo la misma pelota con mi viejo. Estoy seguro que si él me dijera ahora mismo Hijo vamos a jugar fútbol, correría sin pensarlo, como también estoy seguro que nunca se lo diré yo.
Yo soy el tercer hermano de cuatro, el mayor me lleva diez años, es un tiempo significativo de diferencia, ya que mientras yo pensaba en jugar, él ya pensaba en enamorar, así que el tiempo otra vez no me fue favorable, recuerdo pocas veces haber compartido un juego con él, más eran las bromas que él me hacía como hermano menor, las cuales aún me parecen graciosas porque son frecuentes. Mi hermano de alguna forma se convirtió en la figura paterna que mi padre dejaba vacía mientras trabajaba. Una vez me decepcionó y me sentí muy mal, pero a pesar de ellos y con más razón ahora, sé que todo abrazo que le doy más allá de fraternal es paternal y que si alguna vez me decepcionó fue como hombre y no como alma y corazón.
Mi más grande decepción fue conmigo mismo, siempre he quedado inmóvil cuando Dios me presentaba oportunidades, siempre he tomado el camino incorrecto, el pesado, el jodido, siempre fui consciente que algún día esto dañaría mi alma y mi corazón, pero me enamoré y mandé a la mierda todo, incluso a mí mismo. Por cosas que pasaron, pérdidas y ganancias, cambié mi modo de vivir y me siento de puta madre con todo ahora, soy feliz a pesar de no estarlo, porque más allá de cualquier problema está aquello inexplicable que nos consume para bien, y que creemos originado por Dios a través de una bendición, a través del amor.
Más allá que exista el fútbol yo quise jugar con mi padre, más allá que exista la hermandad quiero a mi hermano como otro padre y más allá que una herida está el profundo amor que ahora siento.
Más allá que no pude jugar con él no rechazaría si me lo pide, más allá que mi decepción aún lo siento padre, más allá de lo que pasó lo que está pasando le saca la mierda a lo demás.
Más allá de mí está la fuerza que nunca tuve para pedirle jugar conmigo, más allá de mí está el corazón que no tuve para ver lo que también había, más allá de la herida está el amor que nunca me tuve y que pensé haber logrado.
Te odio fútbol, te odio decepción, te odio herida.
Te amo papá, Te amo hermano, Te amo novia
Más allá de ser feliz no estoy feliz.
Mi padre es una persona muy importante en mi vida, se sacó la mugre literalmente para que no nos falte nada, consiguió hacerse de mil quinientos trabajos para lograrlo, lo que significó una ausencia justificada en casa. Mientras yo en casa disfrutaba de los aporte materiales que él hacía posible, tenia aún la necesidad de poder compartir un juego con él, me hubiera gustado que de todas las pelotas que él me regaló, en al menos una me haya dicho hay que jugar hijo. He jugado fútbol con millones de personas, me he roto la pierna más de una vez y he sido participe de las peleas más épica jugando al fútbol, en ninguna mi padre pudo ver manejar la zurda que yo tenía. Es raro que a pesar de jugar millones de minutos al fútbol con millones de personas, y haber marcado goles hasta de escorpión, todavía quiera jugar con mi padre, todavía sienta que el fútbol no tiene gracia si no pateo la misma pelota con mi viejo. Estoy seguro que si él me dijera ahora mismo Hijo vamos a jugar fútbol, correría sin pensarlo, como también estoy seguro que nunca se lo diré yo.
Yo soy el tercer hermano de cuatro, el mayor me lleva diez años, es un tiempo significativo de diferencia, ya que mientras yo pensaba en jugar, él ya pensaba en enamorar, así que el tiempo otra vez no me fue favorable, recuerdo pocas veces haber compartido un juego con él, más eran las bromas que él me hacía como hermano menor, las cuales aún me parecen graciosas porque son frecuentes. Mi hermano de alguna forma se convirtió en la figura paterna que mi padre dejaba vacía mientras trabajaba. Una vez me decepcionó y me sentí muy mal, pero a pesar de ellos y con más razón ahora, sé que todo abrazo que le doy más allá de fraternal es paternal y que si alguna vez me decepcionó fue como hombre y no como alma y corazón.
Mi más grande decepción fue conmigo mismo, siempre he quedado inmóvil cuando Dios me presentaba oportunidades, siempre he tomado el camino incorrecto, el pesado, el jodido, siempre fui consciente que algún día esto dañaría mi alma y mi corazón, pero me enamoré y mandé a la mierda todo, incluso a mí mismo. Por cosas que pasaron, pérdidas y ganancias, cambié mi modo de vivir y me siento de puta madre con todo ahora, soy feliz a pesar de no estarlo, porque más allá de cualquier problema está aquello inexplicable que nos consume para bien, y que creemos originado por Dios a través de una bendición, a través del amor.
Más allá que exista el fútbol yo quise jugar con mi padre, más allá que exista la hermandad quiero a mi hermano como otro padre y más allá que una herida está el profundo amor que ahora siento.
Más allá que no pude jugar con él no rechazaría si me lo pide, más allá que mi decepción aún lo siento padre, más allá de lo que pasó lo que está pasando le saca la mierda a lo demás.
Más allá de mí está la fuerza que nunca tuve para pedirle jugar conmigo, más allá de mí está el corazón que no tuve para ver lo que también había, más allá de la herida está el amor que nunca me tuve y que pensé haber logrado.
Te odio fútbol, te odio decepción, te odio herida.
Te amo papá, Te amo hermano, Te amo novia
Más allá de ser feliz no estoy feliz.
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