viernes, 4 de abril de 2014

"La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes"

Vemos en los medios el manoseo a conceptos como la libertad, la justicia, los derechos, la moral y otras, que reunidas forman un concepto global llamado Nación. Hace poco se unió sorpresivamente el argumento de la disposición cromosómica del varón y la mujer, poniéndole la cereza al enorme postre agridulce de ideas sobre la Unión Civil entre parejas del mismo género.
Queda claro que el argumento del señor Rosas es parte del ramillete de incoherencias que intentan bloquear la Unión Civil. Y la razón fundamental es que nadie  puede ser reducido a XX ó XY, que la historia hizo suficiente para ENTENDER que a TODOS se le otorga derechos por su condición de HUMANO, sin distinguir raza, religión, ni menos disposiciones genéticas predeterminadas. (¿Acaso hay derechos exclusivos para personas con bigote tupido, pestañas rizadas o pelirrojas?)
Cansa decir que el SEXO -gen masculino y gen femenino- tampoco determina exclusividad de derechos porque éstos son para TODOS, TODOS y TODOS. Justificar así la cesión de derechos no solo es idiota, es inhumano.
Ni la presencia, ni la ausencia de un gen debe limitar la búsqueda de la felicidad, nuestra condición de humanos nos otorga la libertad de elegir y vivir como mejor nos parezca (Sin hacer daño).
Sí, eso es la libertad, ¿qué tiene qué ver los derechos? Sencillo, hace unos días se le preguntó a Mario Vargas Llosa qué habría pasado si uno de sus hijos le confesaba ser gay, respondió el gran Mario: “Vamos a dar una batalla juntos”, y pude ver con claridad en esta suposición al hijo desprotegido representando a todas las personas que luchan por justicia, y a MVLL representando al estado dispuesto a brindar protección.
Porque después de la libertad está el derecho de sentirse protegido, y pertenecer a un sistema que brinde oportunidades por igual y que permita la REALIZACIÓN personal, humana y civil, y nadie, sin importar sexo, religión ni nada, tiene que oponerse. Porque si se oponen, tú y el estado darán batalla juntos.
No hay argumento genético, ni religioso, tampoco constitucional que se oponga. Hay una lucha, otra lucha, contra la tiranía, egoísmo, hipocresía e intolerancia de otros. Hay una lucha que atañe a todos porque la injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes, porque #UnionCivilYa  en el fondo es #JusticiaYa.





viernes, 21 de marzo de 2014

Morir de nuevo.

La gente muere ¿sabes? Muere y muchas veces. No existe un rango temporal definido, pero muere a pesar de la resistencia. La gente muere porque es una necesidad, porque es la naturaleza, y todos poseemos la capacidad de morir más de una vez.
La gente muere, ya lo sabemos, y resucita al instante, con el mismo cuerpo, con las mismas reglas, pero con distinta vida. Abre los ojos y ve lo que nunca vio. Abre los ojos y deja de ver lo que siempre vio.
He visto destellar pocas resurrecciones de las que nunca he sido participe, y, aunque tonta la afirmación, sólo he participado de las mías. No podemos ir contra la muerte, menos escapar de ésta, tanto como la resurrección, ambas son inevitables.
Veo gente muriendo y gente muerta también. Cadáveres en auto manejando al borde de la playa, o también en colectivos de vuelta a casa. He visto incluso a los que se resisten a creer estar muertos, aferrándose inútilmente a respirar esperanzas tan vacías como sus miradas.
El resto divisa cadáveres errantes, ven un “alguna vez” cada vez más lejano y difuso. El resto percibe tu condición de muerto con mucha facilidad, porque aunque mueras muchas veces, mueres, y siempre para todos. 
¿Miedo? ¿De morir?, si hay algo a que temerle es a no morir bien o resucitar a medias. Es algo que pasará de todas formas y más vale hacerlo bien, porque la resurrección resplandecerá si la tregua  de la vida y la muerte es radical e invulnerable.
Si la tregua es superficial y cobarde, a partir de ese momento toda sensación no será más que un remedo, tan ridícula como aquellos que se resisten a morir. Cuando la vida es honesta y atrevida ignora las muertes pasadas, y su despliegue es plenamente sublime, hasta que toque morir de nuevo.