Nací con medias, cuando era invierno mi pies no veían la luz, cuando era verano la luz era inevitable porque mis medias tenían hueco, porque eran muy delgadas, porque bueno las doblaba a medio pie y los escondía debajo de la mesa.
La timidez de mis pies suele ser uno de las tantas patéticas miserables de mi diario vivir, y se desprende de ahí una de las infinitas graciosas cualidades de mi persona, Jorge tiene una frontera divisoria en el color de la piel marcada en su pierna, por encima del pie, haciéndole parecer a un helado de lúcuma con vainilla con forma de pierna o también a cualquiera del más extraño de los thundercats.
No le encuentro explicación al hecho de andar con medias las 23 horas y 40 minutos del día (Créanme, no me baño con medias), puede que sea el hecho de mi poco interés al salir de casa, o también a una costumbre a la que no tomé importancia en determinada etapa de mi vida. Pero en la actualidad no me avergüenza decir que me da vergüenza mostrar mis pies, muy por el contrario me siento orgulloso en ostentar esta cualidad.
Mostrar mis pies en público requiere un proceso de confianza y adaptación al ambiente, por ejemplo en la playa, debo esperar que todo el mundo mire al mar para rápidamente sacarme las zapatillas y esconder mis pies en la arena, de sólo pensarlo empiezo a reír. Bueno también mi confianza está ligada al contexto humano, es como un aspecto ligado al pudor, sí, eso también es gracioso.
Sin embargo esta extraña timidez de mis pies es poco relevante si acaso equivale a encontrar comodidad, hay días en los que duermo sin medias, hay días en que los muestro por cámara web, y aunque sólo fue una vez, fue una vez muy graciosa, como también habrá días en los que andaré por la playa con sandalias porque la timidez de mis pies no importa cuando la extroversión de mi alma se apodera a mí.
Espero tener mi pie a la misma tonalidad de piel que el resto de mi pierna, aunque sea uno estará bien, ok esto también sería gracioso. Juazz
La timidez de mis pies suele ser uno de las tantas patéticas miserables de mi diario vivir, y se desprende de ahí una de las infinitas graciosas cualidades de mi persona, Jorge tiene una frontera divisoria en el color de la piel marcada en su pierna, por encima del pie, haciéndole parecer a un helado de lúcuma con vainilla con forma de pierna o también a cualquiera del más extraño de los thundercats.
No le encuentro explicación al hecho de andar con medias las 23 horas y 40 minutos del día (Créanme, no me baño con medias), puede que sea el hecho de mi poco interés al salir de casa, o también a una costumbre a la que no tomé importancia en determinada etapa de mi vida. Pero en la actualidad no me avergüenza decir que me da vergüenza mostrar mis pies, muy por el contrario me siento orgulloso en ostentar esta cualidad.
Mostrar mis pies en público requiere un proceso de confianza y adaptación al ambiente, por ejemplo en la playa, debo esperar que todo el mundo mire al mar para rápidamente sacarme las zapatillas y esconder mis pies en la arena, de sólo pensarlo empiezo a reír. Bueno también mi confianza está ligada al contexto humano, es como un aspecto ligado al pudor, sí, eso también es gracioso.
Sin embargo esta extraña timidez de mis pies es poco relevante si acaso equivale a encontrar comodidad, hay días en los que duermo sin medias, hay días en que los muestro por cámara web, y aunque sólo fue una vez, fue una vez muy graciosa, como también habrá días en los que andaré por la playa con sandalias porque la timidez de mis pies no importa cuando la extroversión de mi alma se apodera a mí.
Espero tener mi pie a la misma tonalidad de piel que el resto de mi pierna, aunque sea uno estará bien, ok esto también sería gracioso. Juazz