miércoles, 11 de agosto de 2010

GRACIAS…VETE A LA MIERDA. (I)

Hoy nace "Gracias...vete a la mierda".
*Como "Literatura":
No es más que la narración del personaje principal acerca de todos lo momentos de su vida que le hicieron identificarse con el título de los pedacitos de novela.
*Como "Escritor":
Trato de ser lo más libre, divertido, ácido, irónico y serio posible, para quizá no parecer bueno o malo, sino divertido.
*Además:
En su mayoría las historias serán inventadas, pero si en alguna se pueda notar un parecido con la realidad, créanme que es sin ánimo de joder, menos con intención de hacer pública mi vida, muy por el contrario, espero que le puedan encontrar el lado divertido sin cuestionar la realidad.
Agradezco a cada uno de los que lean mi producción literaria, ya sea con agrado o desagrado, pero agradezco más a las personas que a pesar de ello, me motivan a seguir escribiendo.
Ahora puedes leer pendejo, ah...y gracias...vete a la mierda.

PRIMERAS LETRAS

Era el mes de Febrero, un verano de aquellos, ya saben… playa, helados, fútbol y mucha insolación. Detestaba la playa, pero era obligado a pasar la tarde con la familia en un balneario trujillano no muy lejos de mi casa. Siempre fui el último en llegar, y el primero en querer irse. Era yo un tonto niño aburrido que no le encontraba gracia ver arena, mar y sol al mismo tiempo, y que no le quedaba otra que explorar la enorme extensión de arena, para encontrar algo bueno… como un barco abandonado, o algo malo…como un amigo.

Así mis búsquedas se convirtieron en una rutina, diaria, semanal, y estaba condenado a buscar aquello que llenase mi vacío de diversión…así llegué a un pequeño cúmulo de arena, tomé mi palita y empecé a escavar con entusiasmo, entusiasmo que fue gratificado con el cadáver de un pelicano.

Aquel cuerpo putrefacto se convirtió en un tesoro para mí, todo los días lo visitaba, examinaba, incluso lo llevé a un lugar seguro, para que no se lo llevara nadie. Conforme más repugnante el pelicano, más significado tenía para mí, y más grande era la preocupación de mi madre ante mi repentino cambio de concepto sobre la playa.

Un miércoles por la mañana mi madre decide llevarme a la casa de una de sus viejas amigas, y hacer de mí, un niño normal, con amigos normales. La casa era enorme, adecuado para el trasero de la señora Beatriz, madre Paco, niño de mierda, de mi edad con tendencias megalómanas y cara rompible. Y así como llegué de obligado a la playa, fui obligado a tener mi primer amigo.

Paco se la pasaba todo el maldito día con su maletín lleno de quinientos mil colores, contando las propinas de sus cuarenta mil tíos maternos, y cantando sus épicos logros con otros tontos niños, mientras que yo farfullaba que se podía ir a las trescientas cincuenta mil mierdas. Cuando en eso llegó otra enorme señora con un contemporáneo niño, que se integro tímidamente al grupo.

Unas tres tazas de leche más tarde, Paco seguía con sus idiotas historias de cuando cazó al conejo de su amigo y lograr ponerle una pluma en la cabeza para que sea un conejo de indias…cuando de pronto un ¡Ya basta idiota!, salió de mi inocente boca, con una desesperación y libertad…hasta ver la sorpresa de Paco, y la cara roja de Alan, el niño nuevo, a punto de explotar de la risa.

Así pasaron los días y eran frecuentes las reuniones en casa del estúpido Paco, quien se veía obligado a soportar la sinergia de Alan y quien les narra, además de la inclusión de Annie, otra niña que compartía el mismo gusto por la leche, como el mismo gusto por joder a Paco.

Un día, Alan, Annie y yo, nos dimos cuenta que ya no era necesario venir a la casa de Paco, y les conté que yo tenía un mejor lugar donde podíamos reunirnos, así que tomamos el maletín lleno de quinientos mil colores de Paco sin permiso y nos fuimos al nuevo sitio de encuentro infantil, el lugar donde escondí al pelícano muerto.

Luego del espanto de mis dos amigos al ver al repugnante animal, sellamos nuestra amistad con un vaso de leche, y así nació el club del pelícano muerto…donde la primera travesurilla fue escribirle una carta de agradecimiento a Paco con sus robados colores que decía. "Querido" Paco, gracias por la leche, gracias por la casa, gracias por los colores, Gracias…vete a la mierda.

Continuará..............................................=puntos suspensivos

domingo, 8 de agosto de 2010

DE NUEVO INSOMNIO

Paso nuevamente por aquél estado donde mi cerebro decide irse a tomar un café con mi corazón, y pernoctan dentro de mi alma, para joderme la vida.

El licuado de sentimientos, arrepentimientos, calenturas, impulsos, especulaciones, preocupaciones y una variedad de palabras, endulzan y amargan el café, apunto de hostigar y bajarme la presión. Pensar en el cómo podré manejar esto, no hace más que complicar la situación y alegrar la actividad de mis egoístas órganos.

Mi solución son las pastillas, pero estoy advertido de no ingerirlas, y pensar que me lo advirtió otro órgano, el hígado… Vueltas y vueltas al mueble, acomodando al cojín, volteándolo, cubriendo todo mi cuerpo con la frazada, viendo la oscuridad a fin de ver algo sobrenatural para sentir miedo y dormir, además escuchar a mi celular, no servían de nada. Las vueltas y vueltas en el mueble inquietaban mi cuerpo, y acomodar el cojín, me hacía pensar en cuál era la manera perfecta de ubicarlo; cubrirme todo el cuerpo enfocaba mi mente en la forma de respirar; y cuando vi algo moverse de la nada, me despertaba la curiosidad; y la música era la peor idea…alguna vez escribí porqué.

Ya era cuatro de la mañana, y no sentía ni mierda de sueño, ya había recorrido todos los estados emocionales que alguien puede pasar en tan corto tiempo, deduje muchas cosas, que probablemente busquen mi ansiada tranquilidad, por sobre mi felicidad. Como por ejemplo acordarme que de ir a la universidad…y ya pues, pedir perdón a una persona…debería, hablar con otra…sobre ella, comer mis ganas con pan…nuevamente, comprar un libro…necesito uno, sentir que debo sentir para escribir algo.

No es muy grato no dormir, pues me agrada mucho, desde la comodidad de cualquier sitio, hasta las proyecciones de mi cerebro, esperaba dormir esta madrugada, lo necesitaba, estaba intranquilo, cansado, estresado, con aquellas ganas frecuentes de regresar a la fruta del cual broté, o al menos unos años antes o después.

Probablemente hay muchas personas que no me dejan estar tranquilo, y acepto por cada caso un alto grado de culpabilidad. Y pago mis deudas, pago con la oportunidad de dormir, con aquel estado que llega a mi ansiada tranquilidad