Nos atrapó como a moscas. Inmóviles,
patéticas y desconcertadas. Bocadillos insignificantes, inconscientes,
contentos y deseoso de mucho más, ¿más qué?, no sé… ¡pero más!
Una discoteca de conocidos y desconocidos. Donde pasas tiempo encontrando tu mejor cara, tu
mejor pose, tu prefabricada espontaneidad que grita ¡Así soy!
Deseoso de atención, manifiesto
en las ansias de “likes” y “comentarios”, que afecta directamente a tu nivel
autoestima o tranquilidad (No tenerlos te deprime). Saltando incontrolablemente
durante todo el día y con un cartel en la cabeza con un punto verde que dice a
todos: Cualquier cosa, mínima, máxima; importante, tonta; triste, feliz;
cotidiana, eventual, ¡Aquí estoy!
Ese saludo incomodo y por
compromiso con quien no esperabas, ni querías, encontrarte en la calle, sin darte
cuenta, se ha convertido en una razón, o pretexto, que da pie a una
conversación más “profunda” más tarde al verse con ese cartel con punto verde,
iniciado con un: ¡Te vi!, ¿qué ha sido de tu vida?
Sí, esas conversas
insignificantes, forzadas y efímeras con el tipo que te encuentras en la
esquina después de tiempo, son exprimidas al máximo, como también el grado de
imbecilidad que cada uno de nosotros cargamos a través de la inconsecuencia.
Dejamos entrar y salir personas
argumentando que no nos importa. Hoy pasamos horas y horas del día en el
FB, dedicación y tiempo a lo que no nos
importa. ¿Qué tan patéticos podemos ser al ocupar gran porcentaje de nuestro
día a eso que tanto minimizamos?, piénselo bien.
La personalidad, aquello que
costaba tanto definir, nutrir o reconocer, hoy con tan solo un click ya te has
convertido en católico, surrealista, rocanrolero, fan de Mark Twain y Brad
Pizza, de Al fondo hay sitio y los años
maravillosos, de Paulina Rubio y Billie Holiday, de David Bisbal y Cole Porter. Esa premisa de: “Estos son mis principios y si
no te gustan, tengo otros”, es constante en el FB, donde por buscar algún
interés en común o llamativo como dé lugar, nos termina por convertir en seres comunes (más
de lo que ya somos), y también corrientes (y de alto voltaje).
“La superación del nerd gracias a
un click”
Siempre hemos reclamado por un
espacio, por respeto a la intimidad, y marcado nuestras ideas, nuestros conceptos por
personas o cosas, pero dime, ¿Dejas ver sin problemas tu vida publicada?, ¿cuántas veces tus ideas han sido tomadas en
serio? ¿Cuántas veces has conversado con
personas que dices no importar? ¿Cuántas cosas has contado con tal de
sostener una conversación para no quedar mal? ¿Cuántas veces has disfrutado
todo esto y sentirte idiota a la vez? Claro, les pregunto a unos psicópatas y
me responden así.
No digo que el FB sea malo, a
veces es útil como medio de comunicación, como el teléfono, o las cartas, lo malo
está exprimirlo hasta la idiotez. Es el paraíso de los publicistas, que antes
cansados de buscar gente que creyeran su cuento, hoy tienen una gran variedad
reunida en un solo sitio.
Siempre he dicho que la imbecilidad
humana es eterna, y hoy, gracias al FB, la presenciamos en su máxima expresión en
una pantalla de computadora. ¡¿Qué hemos hecho Dios mío?! Ahora nos la
restregamos, la atendemos y nos enorgullecemos de eso. Falso y banal eres tú.
